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sábado, 20 de febrero de 2010

La importancia de lo que decimos

Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.

Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo.

Cuando salió, las otras ranas le preguntaron: "¿No escuchaste lo que te decíamos?" La rana les explicó que era sorda y que ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.

No debemos olvidar que las palabras que decimos tienen poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida a alguien que se siente desanimado puede ayudar a
levantarle y finalizar el día. Y una palabra destructiva a alguien que se encuentre
desanimado puede ser lo que acabe por destruirlos. Por eso debemos tener mucho cuidado con lo que decimos.

Hablemos de vida a aquellos que se cruzan en nuestro camino. El poder de las palabras... a veces es difícil comprender que una palabra de ánimo pueda hacer tanto bien. Cualquiera puede hablar palabras que roben a los demás del espíritu que les lleva a seguir en la lucha en medio de tiempos difíciles. Especial es el individuo que toma tiempo para animar a otros. Dispongámonos a ser especiales para los demás.

domingo, 7 de febrero de 2010

Todos Tenemos Problemas con el “Yo”


Por David Jeremiah

El equipo de baloncesto “Lakers de Los Angeles” empezaron la temporada de 1981 esperando ganar los campeonatos de la NBA una y otra vez, pero al comenzar la temporada, Magic Johnson se rompió el cartílago de una de sus rodillas. Los demás jugadores entrenaron duro, jugaron fervientemente y lograron ganar el setenta por ciento de sus juegos.

Cuando se acercaba el tiempo de que Magic regresara a la cancha, incrementaba la publicidad que le hacían. Durante los “tiempos fuera” en los juegos, el comentarista decía: “ Marquen sus calendarios para el 27 de febrero. Regresa Magic Johnson a la alineación de sus campeones mundiales Los Lakers de Los Angeles!” Mientras más se acercaba el día, menos se escribía de todos los jugadores que estaban poniendo tanto empeño, y toda la atención estaba dirigida al jugador que no había hecho nada. Cuando los aficionados entraban al estadio el 27 de febrero, se les recibía con prendedores que decían “Magic ha vuelto!”

Usualmente, solo los novatos eran anunciados, y Magic no era novato. A pesar de eso lo presentaron y todo el auditorio se puso de pie para recibirlo. Las luces del estadio se prendían una tras otra. Mientras tanto, el entrenador Pat Riley escribe en su libro “El ganador interno”, que los jugadores que habían sacado adelante al equipo durante tres meses fueron ignorados totalmente. Estaban tan resentidos que apenas ganaron el juego esa noche, contra un equipo de segunda categoría. Los Lakers terminaron su temporada con uno de sus más desastrosos registros.

“Debido a la ambición, la terquedad y el resentimiento”, recuerda Riley, “hemos tenido una de nuestras más rápidas caídas en la historia de la Liga Nacional de Baloncesto (NBA). Era la enfermedad del Yo”.

Todos padecemos de ella. Tendemos siempre a pensar en nosotros mismos, y somos celosos de guardar nuestra posición. Nuestras conversaciones están centradas en nosotros mismos. Nuestro dinero lo gastamos en nosotros. Nuestra palabra favorita es Yo. Todos tenemos problemas del “Yo”.

El autor C.S. Lewis lo puso de esta manera: “El orgullo es en esencia competitivo; el competir es su misma naturaleza, mientras otros males son competitivos por accidente, por decirlo así. El orgullo no tiene placer en obtener algo, solamente en obtenerlo más que el otro.”

Oh, como dijo el viejo predicador “Tio Bud” Robinson, “El orgullo es la única enfermedad conocida por el hombre que afecta a todos menos al que la tiene.”

El remedio

Solamente hay un remedio para este mal; el poner nuestros ojos en Jesús, estudiar su vida, seguir su ejemplo y dejar que su Espíritu reproduzca Su vida en nuestros corazones. Una de las razones por las que no queremos ser humildes es porque creemos que las personas humildes no son importantes ni sobresalientes, son auto-despreciativos, e incluso que son como unos ratonsitos inseguros.

Ninguna de esas palabras describe a Aquél que ha practicado esa gracia perfectamente. Alguien podría pensar en Jesús de Nazaret como no importante ni sobresaliente, auto despreciativo o como un ratonsito inseguro? Todo lo contrario. El fue acertado cuando la ocasión lo demandaba, valiente frente al peligro, decisivo al confrontar el mal y seguro en Su llamado y habilidades. Aun así se describió como “manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29). El fue un retrato de humildad, y si estudiamos el retrato, podemos ser más como El.

Podemos ver la humildad de Cristo en Su deseo de poner nuestras necesidades antes de sus intereses. En Filipenses 2, Pablo escribió, “ No busques tu propio provecho, sino el de los demás. Haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús.”

Su humildad puede ser vista en la sencillez de su nacimiento, mientras su madre lo envolvía en pañales, y lo acostaba en le pesebre porque no había lugar para ellos en el mesón.” (Lucas 2:7)

También podemos ver su humildad en su sujeción a sus padres (Lucas 2:51) y después en el estilo de vida tan sencillo que escogió para sí mismo. “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene donde recostar su cabeza.” (Mateo 8:20)

Su humildad puede ser vista en su deseo de convivir con rechazados y los aborrecidos (Lucas 15:1-2), y a su manera rechazando honores (“Gloria de los hombres no recibo.” Juan 5:41). Como Dios, recibía adoración, pero como hombre no le impresionaban los elogios. Su misma entrada a Jerusalén fue un símbolo de humildad (Zacarías 9:9), cuando estaba lavando los pies de sus discípulos (John 13:1-12). En la cruz se sometió al sufrimiento, se expuso al rechazo y llevó el castigo del pecado.

Considera estas palabras:

•Estamos orgullosos de nuestra fama, pero se dijo de Jesús, “Podrá algo bueno salir de Nazaret?” •Tenemos orgullo en nuestra apariencia, pero fue dicho de Jesús, “No había parecer en el, ni hermosura.” •Nos enorgullecemos de nuestras amistades, pero fue dicho de Jesús, “El era amigo de publícanos y pecadores.” •Nos enorgullecemos de nuestra posición, pero Jesús dijo, “Soy entre ustedes como uno que sirve.” •Nos enorgullecemos de nuestro éxito, pero fue dicho de Jesús, “Fue odiado y rechazado.” •Tenemos orgullo en nuestras habilidades, pero Jesús dijo, “Por mí mismo no puedo hacer nada.” •Nos enorgullecemos de nuestra voluntad, pero Jesús dijo, “… pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

Que puedo hacer?

¿Cómo pues, podemos seguir los pasos del Maestro? Primero, lee frecuentemente los evangelios. Haz el estudio de Cristo una tarea de por vida. Conforme vas leyendo, ora respecto a lo que has leído. El familiarizarte con las palabras y acciones de Cristo te ayudará a tomar dediciones como Jesús cuando te enfrentes a situaciones difíciles.

Es muy importante que seas fiel a tu congregación local, especialmente cuando se celebra la Cena del Señor. Debemos recordar constantemente el amor de Dios por nosotros demostrado en el Calvario. Recuerda el viejo himno escrito por Isaac Watts que dice:

Cuando examino la gloriosa cruz. En la que el Príncipe de Gloria murió, Mi más grande logro es pérdida, Y todo mi orgullo se viene abajo.

Tercero, toma la decisión de ser humilde. Mientras la humildad es algo que se desarrolla en nuestro interior, también es una decisión que tomamos todos los días. La Biblia nos lanza la pelota cuando nos dice:

Humíllense, pues (I Pedro 5:6) Vístanse… de humildad (Colosenses 3:12)

Revístanse de humildad (1 Pedro 5:5)

Anden… con toda humildad y mansedumbre (Efesios 4:1-2)

Se sensible a los momentos cuando te encuentras siendo demasiado confiado en ti mismo. Está atento a los tiempos de enojo, celebración, logro o competencia. Cuando sientas que has sido muy orgulloso o egoísta, confiésalo a Dios y pídele que te ayude a poner a otros primero.

Finalmente, fíjate en las necesidades en las vidas de los demás. Discretamente ayuda a sus necesidades, y cuando sea posible, que sea en secreto. Sirve a otros en vez de ser servido. La enfermedad del Yo puede ser sanada, y no tiene que ser fatal cuando nos ponemos en las manos del Gran Médico que dijo, “Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón”.

sábado, 30 de enero de 2010

Cómo usar nuestra libertad en Cristo

Fecha de publicación: Enero 11, 2010. Por Casa de Oración México
Nuestra libertad…1Pe 2:15-16 Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.

Partiendo de estos versículos de la primera carta del apóstol Pedro, el Pastor Chuy Olivares compartió este Domingo 10 de Enero el mensaje Cómo usar nuestra libertad cristiana, un valioso llamado para evitar los extremos del legalismo y del libertinaje y experimentar una vida equilibrada en Cristo.

Le invitamos a escucharlo aquí:

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viernes, 22 de enero de 2010

El Quebrantamiento de Corazón

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"Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo" -Esdras 9:6

«Pero… ¿Cómo pudo pasar esto? ¿y ahora, qué voy a hacer? ¿Cómo alguien pudo cometer tan desastrosos hechos? ¡Ay, te clamo Señor!» Sí, hay situaciones en la vida que cuando las confrontamos pareciera que el mundo se nos viniera abajo, y nuestra cabeza da vueltas tratando en nuestra mente de buscar un punto de apoyo, un lugar donde sentirnos seguros, donde recobrar la paz de entonces…

En la ciudad de New York lo sufrimos y aprendimos de una manera violenta con los actos terroristas del 11 de septiembre del 2001. No sé en qué momento la nube de humo y polvo desapareció de la vista panorámica de la isla de Manhattan, para dejarnos solo la memoria de las dolorosas escenas dantescas y la profunda herida por aquellos que no volveremos a ver jamás. Los desastres naturales también dejan el mismo sabor amargo de la muerte repentina, la enfermedad incurable o la separación definitiva. Mas, en medio de la devastación y la pérdida hay algo que no podemos perder de vista y es que Dios está con nosotros, cargándonos en sus brazos de amor, enjugando nuestras lágrimas, amparándonos y fortaleciéndonos en la tribulación, para que podamos resistir en el día malo.

No obstante, también hay otras situaciones que golpean nuestras almas, quizás de manera más fulminante que las cosas de la vida, y son las aflicciones del alma, los desengaños, las deslealtades, el pecado, y el dolor por haber ofendido a Dios. En ese momento, cuán importante es sabernos humillar y quebrantarnos verdaderamente de corazón.

En la actitud del sacerdote y escriba Esdras encontramos un buen ejemplo de la correcta actitud ante el quebrantamiento y el gran dolor de habernos desviado de la voluntad de nuestro Señor. Cuando Esdras llegó a Jerusalén, para enseñar la ley en el nuevo templo que Jehová les había concedido, sufrió una gran decepción. El templo era hermoso y todo fue dispuesto conforme a lo escrito en el libro de Moisés, sin embargo, el pueblo de Israel, los sacerdotes y levitas no vivían conforme a la Palabra de Dios, sino a las abominaciones de los pueblos vecinos.

El pecado era grande contra Jehová, pues los hijos de Israel habían mezclado el linaje santo con los pueblos vecinos, y eran los príncipes y gobernadores los primeros en cometer tal abominación (Esdras 9:2). Se había roto el pacto, por medio al cual, Jehová buscaba una descendencia para sí (Malaquías 2:15). Era el propósito santo que ellos habían puesto en juego, por andar en sus propios caminos, sin tomar en cuenta a Dios. Esdras bien pudo haberse llenado de indignación y haber ejecutado de inmediato la ley en la que el que tal cosa hizo sería cortado del pueblo y moriría apedreado.

Tampoco Esdras salió corriendo para no contaminarse ni mucho menos asumió una actitud arrogante ni acusadora, como diciendo: «¡Fuera de mi vista pecadores! ¡No me toquen, todos ustedes están contaminados!», ya que él había sido enviado por Jehová para enseñar la ley y sus mandamientos. Entiendo que era un hombre justo, a la luz del pacto de aquellos días, pues nadie que no viva dichos principios los puede enseñar. No, a Esdras la indignación no lo llenó de orgullo, sino de un gran quebrantamiento y aflicción.

El escriba, en ese momento, al escuchar la condición del pueblo, rasgó su vestido y su manto, y arrancándose el pelo de su cabeza y de su barba, se sentó angustiado de manera extrema. Y se juntaron con él, todos los que temían a Dios, una gran multitud de hombres, mujeres y niños, y mientras el pueblo lloraba amargamente, Esdras, postrado de rodillas, extendió sus manos a Jehová y oró:

“Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. 7 Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día. 8 Y ahora por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santuario, a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre. 9 Porque siervos somos; mas en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y darnos protección en Judá y en Jerusalén. 10 Pero ahora, ¿qué diremos, oh Dios nuestro, después de esto? Porque nosotros hemos dejado tus mandamientos, 11 que prescribiste por medio de tus siervos los profetas, diciendo: La tierra a la cual entráis para poseerla, tierra inmunda es a causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones, por las abominaciones de que la han llenado de uno a otro extremo con su inmundicia. 12 Ahora, pues, no daréis vuestras hijas a los hijos de ellos, ni sus hijas tomaréis para vuestros hijos, ni procuraréis jamás su paz ni su prosperidad; para que seáis fuertes y comáis el bien de la tierra, y la dejéis por heredad a vuestros hijos para siempre. 13 Mas después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras, y a causa de nuestro gran pecado, ya que tú, Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un remanente como éste, 14 ¿hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? ¿No te indignarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara remanente ni quien escape? 15 Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día. Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto” (Esdras 9:6-15).

Esdras no solo se hizo parte del problema, sino que intercedió delante de Jehová a favor del pueblo. Tal es el Espíritu de nuestro Señor Jesús, quien día y noche intercede por nosotros. El que pudo ser un juez para condenar a los culpables, prefirió ser un intercesor, para salvar a los condenados. Entonces, los príncipes, y el pueblo reconociendo su pecado, se dispusieron a hacer lo que pedía el mandamiento, despidiendo a las mujeres extranjeras con que se habían juntado, y a sus hijos, para retomar el camino que Dios le había trazado. Mas, antes de cualquier solución es necesario un corazón quebrantado y un arrepentimiento genuino para recibir la misericordia de nuestro Dios.

lunes, 11 de enero de 2010

reconciliacion por medio de jesucristo.


Querido hermano, es muy importante que como hijos de Dios comprendamos que Jesús no solo es responsable de nuestra salvación y de la vida eterna, la cual es invaluable, sino también de la nueva vida en Cristo aquí en la tierra. Muchos de nosotros en otro tiempo estábamos perdidos, sirviendo al diablo, obedeciendo a nuestras propias pasiones, inundados en la porquería del pecado, consumidos y cansados.

“En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios..” Efesios 2:1-3 (NVI)

El dolor invadía nuestros corazones, la depresión, la angustia, la soledad, el alcoholismo, la drogadicción, pornografía, masturbación, fornicación, lujuria, ira, enojo, llanto. El diablo nos tenía bajo su yugo.
Lo más horrible de esta situación no era el sufrimiento emocional o físico sino que la condenación, por cuanto éramos hijos de la desobediencia. No podemos echarle la culpa a nadie, nosotros escogemos nuestro propio destino, nosotros decidimos que es lo que hacemos con lo que Dios nos da, y aunque algunas situaciones nos provocan hacer el mal, finalmente nosotros mismo somos quienes escogemos ese camino.

En esto se manifestó el amor de Dios a nosotros, que envió a su unigénito hijo para que el pudiera pagar el precio de nuestro pecado, y con solo creer en el sacrificio en la cruz, nos hace salvos. “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.”Juan 3:16

¿Por qué necesito reconciliarme?
Nuestra condición precaria de pecadores nos apartaba del padre, en nuestro pecado nos desviamos del camino de Dios y nos entregamos a las pasiones de nuestra propia carne y no solo las hacíamos sino que nos complacíamos en ellas, la biblia nos dice que este es el estado natural del hombre sin Dios
“estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” Romanos 1:29-32

Jesús nos reconcilia con el padre ya que a causa de nuestro pecado estábamos separados de él, el es espíritu y nosotros somos carne y el es santo y nosotros pecadores (transgresores de su ley).
Reconciliar=bendecir algo que había sido profanado / restablecer el dialogo, amistad o concordia entre dos o más partes que estaban enemistadas.
El pecado nos tenia aparte de Dios, separados totalmente, “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación (el que paga el precio) por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” Romanos 3:23-24

Nosotros en otro tiempo éramos enemigos de Dios, pero por medio de la cruz Jesús nos reconcilia con el padre. Jesús el hijo de Dios, responsable por todo lo que existe, nos reconcilio y nos lavo del pecado con su sangre preciosa y nos presenta limpios y justos delante de su padre, mediante su sacrificio (véaseColosenses 1:15-23)

El Hombre sin Dios
Pero en esto se manifestó el amor de Jesús, en que nosotros estando en el fondo del lodo cenagoso; muriendo y atestados de toda maldad, inmoralidad, perversidad y depravación, Cristo murió por nosotros, sin valer nosotros absolutamente nada, cuando nadie miraba nada en nosotros, cuando nos dimos cuenta de que nada valía, de que “de nada sirve ganar el mundo si al final perdemos nuestra alma”. Cristo nos amo, y se entrego por nosotros
“Y me hizo sacar del pozo (foso, mazmorra, hoyo, prisión, cárcel, sepulcro) de la desesperación (destrucción), del lodo cenagoso (heces, excremento, sedimento); Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.” Salmos 40:2
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros." Romanos 8:5

Sin Cristo nunca podríamos llegar al padre y nunca podríamos ser libres de la aflicción terrenal. Estando enfermos, esclavos del pecado, depresivos, con ganas de suicidarnos, Cristo vino a librarnos, Jesús dijo en sus primeras declaraciones: “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor” Lucas 4:18-19

Muchos de nosotros estuvimos así un tiempo, atestados de todas las maldades, esclavizados por vicios o por nuestras propias pasiones, cautivos de algún hábito oculto, enfermos, etc. Y Cristo ha venido a nuestras vidas a hacernos libres.
Amigo, Jesús te ama, ven a él. Tu eres cautivo del pecado, por lo tanto nunca podrás ser completamente feliz, nunca, las cosas materiales jamás llenaran tu corazón, solo Cristo te llena.

Cristo me reconcilia con el Padre
Cristo por medio de su sacrifio en la cruz, en la cual cargo con todos nuestros pecados nos justifica (declarar a alguien justo, aunque este no lo sea) delante del padre, poniéndose él en nuestro lugar, substituyéndonos, perdonándoos y pagando el precio que correspondería a nosotros, el cual es la muerte (véase Romanos 6:23) Jesús pago nuestro pecado y nos hace nuevas criaturas, todo lo viejo paso y todo es hecho nuevo, el nos quita el yugo del pecado, nos da su espíritu santo, nos limpia de nuestro pecado y nos presenta justos y limpios delante del padre, tomando nuestro lugar como sacrificio. Y el padre hace justicia derramando su ira sobre el hijo. Y ahora Dios ruega a través de los que creemos en él, para que todos los hombres crean en aquel que nos amo.

“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.” 2da Corintios 5:20
Mediante su sacrificio en la cruz Jesús nos hace nuevas criaturas, renovando por completo toda nuestra vida, poniendo su espíritu dentro de nosotros y olvidando todas nuestras maldades. Nuestro Dios maravilloso no nos tomara en cuenta nuestros pecados a causa de que su hijo los pago por completo en la cruz del calvario hace 2000 años. (véase 2da Corintios 5:14-21).

En otro tiempo estábamos separados de Dios, queriendo llegar a él por nuestros propios métodos y no teníamos ni esperanza de cambio ni de nada, simplemente esperábamos la muerte. Estábamos tan lejos de Dios, pero por medio de la sangre de Jesucristo derramada en la cruz del calvario el nos ha acercado al padre, nos ha hecho pueblo y real sacerdocio y por medio de su sacrificio pasamos a ser miembros de la familia de Dios edificados sobre la Roca, Jesucristo (véase Efesios 2:11-22)

Ven, Cristo te esta llamando
"sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es" 1era Corintios 1:27-28
Por eso a Dios le place escoger lo que nadie quería, lo que nadie le daba valor, lo que todos menospreciaban y con esto avergüenza a aquellos que cree que son. Dios es soberano y el interviene en nuestras vidas y siempre está a nuestro rescate y por medio de su sacrificio en la cruz el cual parece locura para algunos, el hace el milagro de poner la vida de Dios en el corazón de los hombres, mediante la fe (véase 1era Corintios 1:18-31)

Amigo, tu tal vez seas ese menospreciado, vil, necio; Jesús te ha llamado a su presencia, cree en su sacrifico, tienes un gran vacío en el corazón y el peso del pecado esta sobre tus hombros, jamás podrás tener la plenitud de gozo apartado de Jesús.
La paz que Cristo te dá, nada te la podrá quitar, el te ofrece la vida eterna después de esta vida y la salvación eterna del infierno.

Ven y reconcíliate con Dios por medio de Jesús, “Jesús les dijo: Yo soy el camino la verdad y la vida, nadie viene al padre sino es por mi” Juan 14:6.
Jesús te dejo su palabra, escudríñala en ella está la revelación para ser salvo: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Juan 14:21

Ven a Jesús el te recibe y te pondrá su mano y te sustentara y jamás te dejara, el te dará las fuerzas y jamás te abandonará, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.”, “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.”, “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 6:37, 35, 10:27-28)

Cree en el señor Jesucristo, “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.” Juan 6:47, “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo (este ya estaba condenado a causa del pecado), sino para que el mundo sea salvo por él.” Juan 3:17 (BA)
Cree en Jesús y serás salvo, pon tu fe en el, cree en él a pesar de todo, el ya hizo el resto para reconciliarte, solo creen en el que murió y resucito, y él te dará la vida.

Arrepientete
tienes que arrepentirte de tus pecados, osea cambiar tu manera de pensar con respecto al pecado y volverte de tu camino a Dios, es reconocer tu pecado delante de Dios y apartarte de él. El que no se arrepienta morirá“Jesús dijo: antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” Lucas 13:3
“Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.” Salmos 7:11-12

Cuando tu pones tu fe en Jesus es necesario que tú reconozcas tu pecado, reconozcas que has hecho mal y que reconozcas que tu pecado te separa de Dios, tu pecado ofende a Dios, eres aborrecibles para él por causa de tu pecado, por lo cual tú tienes que apartarte de tu pecado y volverte a Dios, así como David en el salmo 51, el afirma “un corazón contrito un humillado no despreciara el señor”, ese corazón contrito es un corazón arrepentido y quebrantado.
La soberbia en el corazón del hombre es lo que no lo deja arrepentirse, por esa razón muchos se van a al infierno, ya que se enaltecen y no se arrepienten de sus maldades.

Apártate de tu pecado, pecador que lees esto, apártate y cambia tu manera de pensar, vuélvete a Dios y no regreses a hacer lo mismo de antes, no derrames lagrimas de cocodrilo, no dejes que tu corazón se endurezca (encallecimiento), una vez que tu corazón se endurezca no oirás la palabra de Dios y todo será más duro para ti.

arrepentirse es parte del creer en Jesus, deja tu pecado y vuelvete a tu Dios, animo amigo, no todo esta perdido, cree en el y seras salvo, confiesalo a pesar de lo que pase, reten tu fe y no desmayes.
“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado” Romanos 10:9-11

Dios te bendiga!

sábado, 19 de diciembre de 2009

Halloween y Día de muertos

Son fiestas arraigadas en la cultura de nuestro continente. Están unidas no sólo en el calendario, sino en cuanto a su naturaleza: ambas abiertas al ocultismo, a la idolatría, a la adivinación, a la invocación de espíritus. Y les une también el hecho de ser abominables a los ojos de Dios.

Hablamos del Halloween y del Día de Muertos, celebrados por millones de personas el 31 de Octubre y el 2 de Noviembre respectivamente. Sobre ambas fiestas queremos manifestarnos en este espacio, pero ahora mediante audio mensajes.

¿Queremos Halloween?

¿Queremos Halloween?Héctor Urzúa nos habla en su programa de radio La Hora de La Verdad sobre los inconvenientes de dedicar un día a celebrar a la maldad. No es un estudio de fondo, sino un sencillo mensaje de alerta dirigido principalmente a personas inconversas (la mayoría de nuestros escuchas en radio abierta).

Argumentamos con la Biblia, pero también a partir del sentido común: ¿celebrarán los judíos alguna vez el natalicio de Hitler? Toda proporción guardada eso hace quien festeja el Halloween: celebra a su destructor, a Satanás y a sus huestes de maldad, enemigos de Dios y de nuestras almas en una fiesta basada en la extorsión: los niños amenazan con dañar a quienes se niegan a regalarles dulces mientras gritan “Queremos Halloween”.

El origen del Halloween y sus símbolos (la calabaza, las velas, los disfraces, etc.) forman parte de este mensaje, que culmina con una reflexión enfocada en Jesucristo como el único digno de celebración.

Escuche el tema aquí:

Para descargar pulse aquí.

No invocarás a los muertos.

Día de MuertosEn los últimos años han surgido detractores del Halloween que basan su repudio en el simple hecho de que no se trata de una fiesta mexicana o latinoamericana, sino anglosajona. En cambio, promueven abiertamente la celebración del Día de Muertos del 2 de Noviembre por considerarla una tradición digna de ser preservada, una manifestación de nuestra cultura y de nuestros orígenes ancestrales. Un dicho mexicano extraído de las peleas de gallos diría al respecto: “pues… tan malo el pinto, como el colorado”.

La tradición mexicana consiste en constuir altares dedicados a los espíritus de los familiares y amigos muertos, con la creencia absurda de que éstos volverán de ultratumba a consumir los alimentos, bebidas y flores que les son dedicadas como ofrenda. Nada más lejos de la orden de Dios de no invocar a los muertos, costumbre de pueblos paganos que, así como infiltró la casa misma de Israel en los días de la desobediencia del rey Saúl, cuenta con un lugar en la fe -errada- de diversos grupos de creyentes hoy en día, e incluso llega a ser la fiesta más importante del año en muchos pueblos.

El pastor Chuy Olivares aborda este asunto en un profundo estudio que nos da luz al respecto.

Escuche el tema aquí:

Para descargar pulse aquí.

La Biblia es tan clara al repudiar fiestas como el Halloween y el Día de Muertos que, mire usted, una misma escritura basta para derribar cualquier argumento a favor de ambas:

Dt. 18:10-12 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas…

Si no se inician las descargas, coloque el puntero del mouse aquí para el tema de Halloween o bien aquí para el tema sobre los muertos, dé click con el botón derecho, elija la opción “Guardar destino como…” o “Save target as…” y guárdelo en la ubicación de su preferencia.

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿Discípulos o Simpatizantes?

propiedad-de-jesus.jpgSegún el diccionario, “Simpatía” es una “comunidad de sentimientos, es decir, tener sentimientos en común. Es, también, el modo de ser de una persona, el cual le hace agradable ante los demás y produce una inclinación afectiva. La simpatía está llena de emociones y sentimientos, pero tal vínculo no incluye ninguna especie de compromiso.

La Iglesia Cristiana es, por así decirlo, simpática: son muchos los que se sienten atraídos hacia ella por una especie de identificación con valores como “lo bueno” o “lo bello”, pero no porque deseen establecer alguna relación estable, firme o comprometida. Así es nuestra iglesia: está llena de muchos simpatizantes y de pocos discípulos verdaderos. Para Jesús no es importante que muchos le digan “yo te sigo” sino que, quienes lo decian, lo hagan íntegramente y con buenas motivaciones, que sus seguidores tengan una buena razón para seguirle.

El siguiente versículo deja muy claro que ciertamente hay discípulos, pero que hay “de otros” entre los que vienen al Señor:

… salió Jesús de la ciudad acompañado de sus discípulos … y de una gran multitud… (Mar 10:46 NVI)

Lo Espiritual antes de lo Material

Vamos a ver varios pasajes donde se establecen diferencias entre los discípulos y los “simpatizantes”.

Comparemos la actitud contrastante de las personas que aparecen en estos dos pasajes:

–Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse. (Jua 6:26 NVI)

Luego entró en una casa, y de nuevo se aglomeró tanta gente que ni siquiera podían comer él y sus discípulos. (Mar 3:20 NVI)

En el primer pasaje vemos a un grupo de simpatizantes que le seguían a Jesús porque, gracias a Él, habían comido gratis. En el segundo pasaje vemos que Jesús y los Discípulos no podían saciar sus necesidades físicas porque tenian como prioridad lo espiritual. En Mateo 4 se relata la historia de la tentación del Maestro: vemos cómo Jesús cita la Escritura dando prioridad a lo Espiritual: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios

Cuando usted escuche un mensaje que intente conducirle a la búsqueda de lo material antes de lo espiritual, está frente a un mensaje falso, ajeno al Espíritu de las Escrituras. El verdadero discípulo pone lo espiritual antes de lo material. El verdadero discípulo está agradecido con Dios, tanto cuando tiene pan en abundancia como cuando sufre escasez.

Gratitud

Un día vinieron a Jesús unos leprosos, usted debe recordar la historia. Este relato nos muestra de nuevo el contraste entre discípulos y simpatizantes.

Recordemos que la lepra era una enfermedad incurable en ese tiempo, y que en la Biblia aparece como símbolo del pecado.

Cuando estaba por entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres enfermos de lepra. Como se habían quedado a cierta distancia, (13) gritaron: –¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros! (14) Al verlos, les dijo: –Vayan a presentarse a los sacerdotes. Resultó que, mientras iban de camino, quedaron limpios. (15) Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces. (16) Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano. (17) –¿Acaso no quedaron limpios los diez? –preguntó Jesús–. ¿Dónde están los otros nueve? (18) ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? (19) Levántate y vete –le dijo al hombre–; tu fe te ha sanado. (Luc 17:12-15 NVI)

[Foto de http://www.lifedynamix.com/articles/Spirit/Gratitude.html]Notemos que en el versículo 13 que lo llaman “Maestro.” Al llamarlo maestro están afirmando que están dispuestos a ser sus discípulos. ¡Pero sólo uno regresó con Jesús! En el versículo 14 vemos que Jesús los envía con los sacerdotes (que diagnosticaban la lepra y podían proclamar sanidad). Es claro que todos le creyeron a Jesús, ya que fueron. Tuvieron suficiente fe para ser sanados de su enfermedad.

Pero, insisto, sólo uno de ellos decidió regresar agradecido. El verdadero discípulo tiene, además de fe, gratitud a Dios. Todos recibieron sanidad, pero los otros nueve, cuando recibieron lo que querían, siguieron su camino.

Adoración

El el versículo 16 dice que “cayó su rostro en tierra a los pies de Jesús“, acto de adoración que únicamente se le da a Dios. Jesús recibió esta adoración.

Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano. (17) –¿Acaso no quedaron limpios los diez? –preguntó Jesús–. ¿Dónde están los otros nueve? (18) ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? (19) Levántate y vete –le dijo al hombre–; tu fe te ha sanado. (Luc 17:16-19 NVI)

Los verdaderos discípulos siempre adoran a Dios.
[Foto de Magbug http://www.flickr.com/photos/maryannemorgan/]Seguramente usted ha escuchado a gente que dice “mejor lleguemos tarde al culto ya para la Palabra, porque la adoración aburre. Mucha cantaleta”. Los verdaderos discípulos están llenos de adoración a Dios. No vienen únicamente a buscar lo que Jesús les puede dar, sino vienen a darle.

Hace unos años hubo una campaña evangelística en la Plaza de Toros de Guadalajara, a la cual invitamos a una persona que venía en silla de ruedas. Al terminar el evento pude ver a esta persona ya sana, saltando, con la silla de ruedas levantada en sus brazos. Me pregunto… ¿dónde está esa persona hoy en día? Hizo lo mismo que los nueve leprosos; recibió su sanidad, mas ya nunca regresó.

Jesús le dijo al hombre sano que regresó “Tu fe te ha salvado” (RV60). Los otros nueve tuvieron fe para ser sanados, pero éste recibió además la salvación. ¿Qué es más importante, una sanidad o la salvación eterna? ¿Que prospere tu negocio o que viva tu alma?

No Buscando Comodidad

Si pusiéramos un anuncio en la entrada de un auditorio que dijera “Venga a recibir su milagro” o “Venga y oraremos por su prosperidad”… ¡seguramente se llenaría de personas buscando usar a Dios para alcanzar sus metas materiales! Pero si pusiéramos uno que dijera ”Venga y vea le costo de ser discípulo” llegarían dos o tres. Aún a Jesús se le fueron:

–¿También ustedes quieren marcharse? (Jua 6:67 NVI)

Muchos predicadores intentan convencer a la gente diciendo “Acepta a Cristo… Dios está llorando desconsolado afuera de tu corazón… ¡déjalo entrar!”. Grave error: Dios NO es ningún mendigo. Ciertamente nuestro Dios es un Dios de misericordia y de amor, pero también es un Dios que demanda fidelidad. Los predicadores debemos enseñar sobre TODO el carácter de Dios y no únicamente la “parte bonita”, la que tiene que ver con recibir benciones, favores, milagros y recompensas. El Verdadero Discípulo no anda en búsqueda de su comodidad.

Conoce al Maestro

Los verdaderos discípulos se diferencian de los simpatizantes en cómo conocen al Maestro:

Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: –¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Le respondieron: (14) –Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas. (15) –Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? (16) –Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente –afirmó Simón Pedro (Mat 16:13-16 NVI)

[Foto de marketseq http://www.flickr.com/photos/marketseq/]Los simpatizantes tenían un montón de respuestas: decían que Jesús era Juan el Bautista, que era Elías el mata profetas o Jeremías el llorón. Hoy en día los simpatizantes tienen también respuestas erróneas sobre Jesús: dicen que Jesús se fue de muchacho al Tibet a estudiar con los Lamas, que tuvo hijos con María Magdalena, o que se fue a Grecia a estudiar la filosofía de Sócrates. Los que dicen estas cosas no conocen a Jesús. El verdadero discípulo conoce a su Maestro.

Para Jesús es importante que sus discípulos sepan quién es Él. Para Jesús es importante que sepamos porqué Él hace lo que hace, piensa lo que piensa, dice lo que dice.

Revelación de Verdades de Dios

Jesús le dijo a Simón Pedro que, la revelación que éste tenía sobre quién es Aquél, le vino de parte de Dios:

–Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás –le dijo Jesús–, porque eso no te lo reveló ningún mortal,* sino mi Padre que está en el cielo. (Mat 16:17 NVI)

Al verdadero discípulo le son reveladas las verdades de Dios.

Obediencia

Luego de predicar con denuedo en las calles e incluso luego de hacer milagros en el nombre de Dios, los apóstoles fueron apresados. Un ángel los sacó de la prisión y les dijo “Vayan, preséntense en el templo y comuniquen al pueblo todo este mensaje de vida.” (Hec 5.19)

No podemos comunicar sólo una parte del mensaje, notemos que hay que comunicarlo TODO. Luego de esto, la gente se enteró que ya no estaban en la cárcel y veamos qué respondieron los verdaderos discípulos:

En esto, se presentó alguien que les informó: “¡Miren! Los hombres que ustedes metieron en la cárcel están en el templo y siguen enseñando al pueblo.” (26) Fue entonces el capitán con sus guardias y trajo a los apóstoles sin recurrir a la fuerza, porque temían ser apedreados por la gente. (27) Los condujeron ante el Consejo, y el sumo sacerdote les reclamó: (28) –Les hemos prohibido terminantemente enseñar en ese nombre. Sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y se han propuesto echarnos la culpa a nosotros de la muerte* de ese hombre. (29) –¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! –respondieron Pedro y los demás apóstoles–. (Hec 5:25-29 NVI)

[Generado con http://typogenerator.net]El Verdadero Discípulo entiende que las órdenes del Señor son más altas que las de los hombres.
Un amigo mío me buscó hace no mucho y me dijo que “le bajara” a mi predicación, porque estaba perdiendo amigos al denunciar prácticas contrarias a la Biblia infiltradas en la iglesia moderna. No estoy dispuesto a ”bajarle”: ningún discípulo verdadero debe bajar el mensaje de Dios para agradar a los hombres.

Sacrificio

Para terminar, veamos el caso de unos mártires del evangelio.

Timoteo, con Maura su esposa, no llevaban siquiera tres semanas de casados cuando fueron separados uno del otro por la persecución. Timoteo fue llevado ante Arriano, gobernador de The-bais, que hizo todo lo posible para inducirlo a abrazar la superstición pagana. Percibiendo que sus esfuerzos eran vanos, y sabiendo que Timoteo tenía las Escrituras, el gobernador le ordenó que las entregara para quemarlas, a lo que Timoteo respondió: “Si tuviera hijos, preferiría entregarlos para ser sacrificados, antes que separarme de la Palabra de Dios“. El gobernador, airado con la respuesta ordenó que le sacaran los ojos con hierros candentes, diciendo: “Los libros serán inútiles para ti, ya que no podrás leerlos”.

Timoteo soportó el castigo con tal paciencia que el gobernador se enojó aun más y ordenó que lo colgaran de los pies, con un peso atado en su cuello y una mordaza en su boca. Timoteo soportó este nuevo trance con gran valor. Cuando el gobernador se enteró que este hombre era recién casado y que estaba muy enamorado de su esposa, mandó a buscar a Maura y le prometió como generosa recompensa la vida de su marido, si ella lograba que él ofreciera sacrificio a los ídolos. Maura, vacilante en su fe e impulsada por el amor a su marido, aceptó la impía propuesta.

Ante su esposo, Maura trató de minar su constancia con el idioma del afecto. Cuando le sacaron la mordaza a Timoteo, éste le señaló a su esposa el error que ella cometía “por amor” y ratificó su resolución de morir por su fe. Maura insistía en salvar la vida de su esposo, hasta que Timoteo la censuró tan fuertemente que la hizo recapacitar y volver a su fe. El gobernador ordenó que la torturaran junto a su marido, lo cual fue hecho con gran severidad. Timoteo y Maura fueron crucificados uno cerca del otro, en el año 304 después de Cristo. [De Desarrollo Cristiano]

Un verdadero discípulo está dispuesto a sufrir y aún a morir antes de negar su fe. Éstos entregaron sus vidas por amor a su Maestro. ¿Lo haría usted?

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Creados para adorar a Dios


Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… (Génesis 1:26).

AdorandoDios creó al ser humano a su imagen y semejanza.

De esta realidad se entiende que el Señor le dio al hombre un lugar especial, predominante, entre todo lo creado.

El hombre es el único ser con el que Dios tiene una relación profunda. Sólo el ser humano le puede adorar. Es decir, es el único que puede reconocer su magnificencia, arrodillarse, postrarse, reverenciar y rendir homenaje al Señor.

Después de la caída, fruto de la desobediencia, el ser humano perdió aquella perfecta comunión con el Padre. Dejó así de adorarle y, en su lugar, buscó infructuosamente y por su cuenta otras formas de acercarse a Dios. Más nunca pudo hacerlo hasta que apareció Jesucristo el Hijo de Dios.

Es por eso que, dice la Biblia, Jesús vino a buscar verdaderos adoradores.

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. (Juan 4:23)

La condición perfecta del hombre es en comunión con el Padre, lo que es imposible sin Cristo. Jesús le mostró a la mujer samaritana que no es con tradiciones ni con actos externos como se adora, sino con un corazón rendido completamente a Dios.

Pero, si hay verdaderos adoradores, eso significa que también los hay falsos. Un verdadero adorador se entrega por completo a Dios, se rinde incondicionalmente a Él, sin reservas. Y obedece siempre.

Y tú, ¿eres un verdadero adorador?

Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice. (Isaías 43:7)

Estoy a tus puertas

Regalos de DiosPor su misericordia, Dios ha puesto muchas cosas a nuestro alcance para que las disfrutemos, tanto en el área espiritual como en la emocional y en la material. De Él proviene todo bien, es Él quien nos provee todas las cosas, en Él nada nos falta.

Personalmente he recibido enormes regalos de parte de Dios: mi esposa, una hija hermosa, la oportunidad de disfrutar con ellas la alegría de un hogar. Todo ello no tiene precio, es algo tan valioso que, bien lo sabemos, sólo Dios nos lo puede dar. Sin embargo, aún esto no se puede comparar con el regalo eterno de poder estar en su presencia, especialmente porque sabemos que Cristo pagó un precio muy alto para que sus hijos tuviéramos el incomparable honor de rendirle adoración.

Los cristianos tenemos un privilegio espiritual que debemos valorar por sobre todas las cosas: tenemos entrada libre al lugar santísimo. El velo que dividió por tanto tiempo su presencia de nuestras vidas se rasgó, no existe más. La sangre derramada del Hijo de Dios –y ninguna otra cosa- lo hizo posible. ¡Cómo no habríamos de presentarnos delante del Padre en un sacrificio vivo de adoración!

Adán recibió de parte de Dios todo lo que un hombre necesita para vivir, pero su desobediencia lo privó de lo más valioso que tenía, lo cual no era meramente estar en el huerto del Edén, sino su relación con Dios, la comunión con el Creador del universo.

El rey David sabía que estar a las puertas del tabernáculo era ya un privilegio. Tal vez el hecho de no ser un sacerdote de la tribu de Leví lo hacía sentirse ansioso, deseoso de entrar a los atrios, de estar frente al altar de sacrificio, de pisar el lugar Santo, de abrir el velo y postrarse en el lugar Santísimo frente al Arca del Pacto.

Es por eso que David escribió:

Salmo 84: 1-2 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

Sólo de pensar que no tenía los mismos privilegios que los levitas, David estimaba sumamente valiosa la oportunidad de entrar al tabernáculo para servir al Dios Altísimo. Por eso agregó:

Salmo 84: 4-5 Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán. Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos.

David hubiera querido tener alas como un gorrión o como una golondrina para volar, para entrar al tabernáculo y así pasar inadvertido para descansar cerca del altar, para poner su nido y hacer su hogar en la misma casa de Dios:

Salmo 84: 3 Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.

Una vez que David entró a la presencia de Dios, no salió de ahí jamás. Su comunión con Dios fue lo más importante en su reino y en su vida como hijo de Dios. Es claro que David llegó a valorar este privilegio que Dios le dio, más que todas las cosas:

Salmo 84: 10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.

Postrado ante tus pies para adorar...Sólo un cristiano nacido de nuevo logra entender y valorar este tesoro espiritual. Y por eso puede cantar de corazón, agradecido por el privilegio de poder postrarse ante Sus pies para adorar, escucharle y contemplar Su Majestad.

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