Las cosas que sucederán después de éstas Cielo nuevo y tierra nueva / La nueva Jerusalén Introducción Como dice Lacueva: < En este capítulo, ya ha pasado el Milenio; el reinado de Dios por Cristo en esta tierra actual. Ahora viene una nueva creación, un cielo nuevo, y una nueva tierra, como al principio cuando Dios todo lo hizo bueno (Gn. 1: 31); ¡y quién sabe si Dios añadirá bendición a la que hubo primeramente! Estoy seguro de ello; Dios nos va a sorprender. En un principio, Él todo lo hizo bueno en gran manera (Gen. 1: 31); ahora todo lo hará mejor. En un principio no había una humanidad exaltada; ahora, Dios hará una nueva creación para esa humanidad salvada y exaltada. A grandes rasgos, en este penúltimo capítulo, veremos acerca de esa nueva creación, y acerca de la Nueva Jerusalén, la verdadera ciudad de Dios. Comentario (V. 1) Cielo reciente y tierra reciente <<>> : La traducción más correcta del griego original de < En esa nueva creación, ya no habrá mar. No habrá mar en el sentido espiritual; no surgirá de él ningún Leviatán demoníaco, ningún anticristo, ni se sentará sobre él (las muchas aguas) ninguna gran ramera, ni pequeña. En cuanto a lo natural, dice que tampoco. Se requerirá de mucho espacio para contener a tanta gente salvada del maligno, en paz y progreso. (V. 2) << 2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido>> : Interesante el énfasis: << Yo, Juan, vi…>>. Juan aquí nos asegura con ese énfasis, que realmente él es testigo de lo que vio; algo que todavía no se ha producido en nuestro espacio-tiempo, pero que ya ha existido desde la eternidad ante los ojos de Dios. Juan ve la ciudad santa, llamada la nueva Jerusalén. La ve descender del cielo en esos momentos; esto es, porque está en el cielo. También desciende de Dios, ante cuya presencia ha estado. También la ve preparada como esposa, lista para su marido. Creo que esa ciudad existe literalmente. Así lo expresó el Señor a sus discípulos: <<>> (Juan 14: 2, 3). Recordemos lo que vimos en 3: 12; << 12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios , y mi nombre nuevo>> : Así pues, no cabe duda. Existe tal ciudad en el cielo, y está ahora mismo ante Dios, o ¿quizás está viniendo para aquí? Lacueva dice lo siguiente: <<…la idea sostenida por muchos autores de que la nueva Jerusalén existía ya antes de ahora en el cielo, y se hallará, durante el Milenio, en torno a la tierra, como un satélite girando en su órbita, siendo retirada de la escena durante la destrucción de la primera tierra y el primer cielo, para descender después a la nueva tierra y posarse allí para siempre>> . Respaldando estas palabras, existe un documento, o más bien, unas fotografías. El periódico Weekly World News de Canadá, en fecha 30 de Abril de 1996, publicó un artículo llamado < (V. 3) << 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios>> : Claramente se nos dice que tal ciudad es el continente de la esposa de Cristo, porque es el tabernáculo de Dios, (gr. skene) , que significa literalmente, << tienda de campaña>> . La traducción literal de < ( V. 4) << 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron>> : Vemos aquí el trato y cuidado tan personales de Dios con sus hijos. Las lágrimas se derramaron en la tierra; pero el dolor de la causa por la cual se derramaron, Dios lo quitará para siempre de todos los que lloraron. Comenta Nee: < Las primeras cosas pasaron, lo que tiene que ver con esta tierra, en esos momentos se habrá acabado; ¿qué sorpresas nos aguardan de parte de un Creador fiel y amoroso? Como dice la Palabra: <<>> (1 Corintios 2: 9) En esos momentos, esa palabra obtendrá su total y definitivo cumplimiento. (V. 5- 8) Habla el que está sentado en el trono (V. 5) << 5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas>> : Dios mismo (o bien en la persona del Padre o del Hijo) habla esta vez directamente, asegurando que todas las cosas las hace, y son hechas de forma reciente (otra vez, gr. Kainá ), que tiene el mismo significado que en 21: 1. Ordena que lo ponga por escrito, así hoy lo podemos leer; la razón es que esas palabras son del todo verdad. Es la manera que tiene la Palabra de asegurarnos que lo que viene es mucho mejor que lo que hay ahora. Muchos dicen "no hay futuro"; Dios dice, por el contrario, sí lo hay, y es reciente y perfecto. Yo le creo a Dios. (V. 6) <<>> : En 1: 8 y en 22: 13, el Alfa y la Omega es Jesucristo. La letra alfa y la omega son la primera y la última del alfabeto griego respectivamente. Eso indica lo que dice a continuación, que Él es el principio y el fin; la razón y el por qué de todo lo que existe. El lo contiene todo. Como lo dice el evangelio de Juan, el Verbo o Logos, el que << todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho>> (Jn. 1: 3). Así como hizo lo primero, así hará lo último, lo perfecto, lo eterno. En el principio todo lo hizo bueno (Gn. 1: 31), al final todo lo hará mejor (Ap. 21: 1). <<… Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida>> : Podemos confiar que Aquél que es el principio y el fin, cumpla Sus promesas. Una de ellas es la de proporcionar saciedad por siempre a aquél que esté sediento. Hay varias razones para estar sedientos: ¿Cuán sedientos estamos de Dios? David lo expresaba así: < Aun existe una sed más íntima, es la de buscar la llenura del Espíritu Santo, que significa una comunión íntima con Dios (ver la mujer samaritana de Jn. 4). Claramente lo definió a continuación: < (V. 7) << 7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo>> : Dice la Palabra en otro lugar que Dios nos ha hecho más que vencedores (Ro. 8: 37). Esto implica que "de sobra" podemos llegar a la meta final. También significa que Dios lo ha hecho todo ya para que así sea. Por lo tanto, quien no llegue, es que no recibe de Dios, y no recibe, no porque Dios no quiera o pueda hacerlo, sino porque el que se dice creyente, lo es más de las cosas que egoístamente desea que de Dios y de Su voluntad. En otras palabras, sólo el que verdaderamente ama a Dios vence. Jesús lo expuso muy claramente, cuando dijo: << Si me amáis, guardad mis mandamientos >> (Juan 14: 15). Así, el que pone Sus mandamientos por obra, está mostrando que de veras ama al que es solo Digno. Sólo ese es vencedor, y como tal heredará la plenitud de la bendición de Dios en términos de eternidad. El que vence, no le es fácil, ya que necesariamente ha de sufrir por Cristo. El sufrimiento por la causa de Cristo es parte inherente del servicio a Él; negar eso es mentir a la verdad. Prestemos atención a las siguientes porciones de la Escritura para ver que esto es así: << Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo . Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos …>> (Mateo 5: 11, 12) < (V. 8) <<>> : Por contra, todos aquellos que viven de espaldas a Dios sufrirán la condenación eterna. Nótese, que no sólo los que podríamos llamar ateos o agnósticos serán condenados, también muchos de los que se dicen creyentes. Nos habla aquí de los cobardes. ¿Quiénes son éstos?, los que habiendo escuchado la Palabra, se apartan porque temen más a la opinión de la gente que a Dios. Por eso el Señor permite las pruebas, para que se pueda ver quien es quien. Ante la prueba, ante el sufrimiento, muchos deciden apartarse del Señor. Estos, entre otros, son los cobardes. Todos ellos seguirán diciendo que creen en Dios, pero de nada bueno les va a valer. ¿Y que decir de los mentirosos? Por supuesto que la gente que no es de Cristo miente, pero ¿qué hay de aquellos que se dicen creyentes y mienten por sistema? No les valdrá de nada en aquel día decir que son cristianos, si en su vida la mentira ha sido una práctica habitual; es más, les será por agravante. También, los mentirosos son los que enseñan doctrina falsa, y tuercen los caminos del Señor. Dijo al respecto Jesús: < Mención clara hace el Señor a los fornicarios y hechiceros. Curiosamente, como ya indiqué con anterioridad, la palabra fornicación viene del latín, y se refiere al sexo ilícito que se realizaba bajo los arcos del Coliseo romano una vez los lujuriosos romanos, encendidos por la sangre que veían derramarse sobre la arena, iban para salir del recinto. La palabra que se traduce por fornicación aquí, viene de la griega porneia, y tiene que ver con cualquier clase de inmoralidad sexual. Este es el pecado por antonomasia en la actualidad. Lejos de intentar siquiera moderarlo, las autoridades civiles lo alientan, animando a los jóvenes, y a todos en general, al aconsejar el "sexo seguro" por medio del uso de preservativos de goma, etc. Todos los fornicarios, y los que los animan, serán condenados en el lago de fuego. De la misma manera, todo aquel que es homicida, irá a condenación también, y, ¿cómo no va a ser homicida aquel que participa directa o indirectamente en el aborto? Por eso, la Palabra aquí hace mención del homicidio, porque el número de abortos hoy en día es innumerable en todas partes. Embriones humanos Pero todavía estamos enfrentando una situación de mayor muerte y consecuente condenación para muchos, conforme la ciencia parece avanzar. Me estoy refiriendo aquí al mal uso y destino de embriones humanos. Existen, actualmente por lo menos 100.000 embriones "de reserva" almacenados en congeladores, sólo en la Unión Europea. Estos embriones fueron creados durante una fase de rutina en los tratamientos de esterilidad ( FIV ). Un solo ciclo del tratamiento de FIV incluye la fecundación simultánea de varios óvulos. A continuación, varios óvulos fecundados son reimplantados en la madre. Todo embrión humano tiene ya su alma y espíritu, desde el momento mismo de su existencia como tal. Es una vida humana. ¿Qué ha sido, y que va a ser, de todos esos embriones que se desecharán? Cada muerte de un embrión humano es muerte de un ser humano; es un homicidio. Respecto a los restantes embriones, son congelados, por si el primer intento de embarazo no alcanzara el éxito. Si la mujer a la que se le practica la FIV se queda embarazada, según la legislación, la pareja puede optar por donar los embriones que no quieren para investigación o por eliminarlos… ¿Donarlos a la investigación? ¿Eliminarlos? ¿Daría usted su hijo para la investigación, o peor aún, lo eliminaría?, pues esa es la práctica, al hacerlo con esos embriones. Nunca llegó a ser tomada una decisión sobre el destino de algunos de los embriones almacenados. En los últimos 20 años, desde el inicio de la FIV, muchos de los donantes de óvulos y esperma cambiaron de casa, se volvieron a casar y cambiaron de nombre, o tal vez han muerto. Las clínicas de fertilidad pueden no encontrarlos. El destino de muchos embriones almacenados es por eso incierto. El hombre cree ser Dios, controlando la vida humana que sólo Dios ha creado y le pertenece por derecho propio. Hay y habrá numerosas y trágicas consecuencias por todo ello. Hechiceros e idólatras Me gustaría hacer un comentario más amplio aquí. Sólo hace unos sesenta años atrás, la simple mención de la brujería o hechicería, nos hubiera trasladado en nuestra imaginación a las tribus de Africa, o algo así, y hubiéramos pensado que, además de ser supercherías, no tenían lugar en nuestra sociedad moderna y tecnificada. Nada más lejos de la realidad. La brujería es real, y estas prácticas diabólicas están en boga en el llamado primer mundo, como nunca antes: La santería cubana, candomblé, kimbanda, umbanda, satanismo, y toda una larguísima práctica de brujería, incluyendo la futurología, el espiritismo, el yoga, las artes marciales, la uija, toda práctica y enseñanza de la Nueva Era, y algo tan común como la lectura de las manos o los horóscopos, etc. etc. etc. El hombre moderno, tan materialista, se ha vuelto "de repente" espiritual, pero del lado del maligno. Esto es porque, tiene necesidad de lo espiritual, pero no quiere renunciar al pecado. La necesidad de lo sobrenatural, lleva al hombre sin Dios a buscar lo que cree necesitar, fuera de Dios. Lo busca en la hechicería, en la falsa religión, en la idolatría. Es curioso ver a personas que están en eminencia en nuestra nación, acudir a los ídolos del catolicismo romano, mostrando un ejemplo nefasto a sus súbditos. Pero la Palabra ya nos viene advirtiendo desde hace muchos cientos de años que el castigo eterno está establecido para todos, grandes y pequeños; para todos los que obstinadamente se recrean en el mal. Todos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, y que nunca dejará de ser. ¡Tierra! arrepiéntete pronto, porque el Señor Dios no es hombre para que mienta. Lo que ha decidido hacer ¿no lo hará? (V. 9-27) La nueva Jerusalén Aquí Juan escribe lo que uno de los ángeles, curiosamente, uno de los siete << que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras>> , le dice. Es una descripción de la nueva Jerusalén. Literalmente, la ciudad celestial, la que está viniendo para llevarse a la Iglesia. En esa ciudad están los espíritus de los salvos de todas las edades, esperando venir a la tierra con el Señor, y resucitar, recibiendo cuerpos de gloria. (V. 9) << 9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero>> : Este ángel, el mismo que en su día derramará sobre este planeta una de esas siete últimas plagas de parte de Dios, tiene en esos momentos un cometido muy diferente; mostrarle a Juan la esposa del Cordero. Al decir la < (V. 10) << 10 Y me llevó en el espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios>> : El ángel le llevó en espíritu, es decir, fuera de su cuerpo, a una posición privilegiada para poder ver la ciudad santa. Tiene que llevarle a un monte grande y alto, porque grande y elevada es la estatura espiritual y seguramente, digámosle, física de esa ciudad. Es evidente que la esposa del Cordero está representada por la magnífica e incomparable ciudad que será descrita a continuación. Como dice Bolainez: < Así que nuestro destino será la ciudad santa, la nueva Jerusalén. Acerca de estas cosas, relata con gran elocuencia Nigel J. L. Darling, diciendo: < En esa ciudad única, solamente habitarán todos aquellos que hayan pasado a través de Jesucristo, tanto de origen judío, como gentil. En ella, estarán los salvos de todas las edades, aun los salvos de la época del Milenio que aún tiene que venir. (V. 11) << 11 teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal>> : Por ello, tiene la << gloria de Dios>> en ella. Juan intenta comparar el resplandor que emana de esa ciudad, comparándolo con el que produce una piedra preciosa de gran valor; como si fuera un jaspe, pero a la vez, diáfano, traslúcido como el cristal. ( V. 12-17) Descripción de la ciudad Juan empieza con su descripción de la santa ciudad. ( V. 12) << 12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel >> : Todas las ciudades de la antigüedad tenían muros que las rodeaban. Ya que no existirán enemigos en ese tiempo, desconocemos el por qué de ese muro alrededor de la nueva Jerusalén, a no ser que sirva para hacer una diferencia entre los dignos y los indignos (ver V. 27). Dice Lacueva al respecto: < Es más, el hecho de que el único acceso a la ciudad santa sea a través de esas doce puertas cuyos < (V. 13) << 13 al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas>> : Tres puertas por cuatro lados, hacen un total de doce. Ese es número que en la Biblia expresa gobierno. El gobierno de Dios está en esa ciudad. Habiendo tres por cada lado, eso implica que el acceso de todos los dignos a la ciudad está garantizado, no importa su procedencia. (V. 14) << 14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero >> : Si las doce puertas tenían cada una de ellas los nombres de las tribus de Israel (entre otras cosas, simbolizando el A.T.); el muro tiene doce cimientos, sobre los cuales están los nombres de los doce apóstoles de Cristo. ¿Qué querrá decir todo esto? El muro es lo que produce división entre lo santo (la ciudad), y lo profano y maldito (lo que no es la ciudad). Así pues, para entrar en esa ciudad santa, y habitar allí, los que así busquen hacerlo, deberán ser del espíritu de lo representado en ese muro. Es decir, ser parte del pueblo de Dios. El apóstol Pablo lo expresó de una manera diáfana: <<…ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas , siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo…>>(Efesios 2: 19, 20) Sólo los edificados en ese fundamento declarado podrán entrar y residir en la nueva Jerusalén. El fundamento de los apóstoles (N.T.) y de los profetas (A.T.) es todo el consejo de Dios (Hchs. 20: 27). El pueblo de Dios, está basado en la Palabra de Dios. Teniendo en cuenta que los mismos doce apóstoles eran israelitas, todo ello nos lleva a la siguiente conclusión: La Iglesia está sostenida en Israel, y no al revés (ver Ro. 11: 18; Jn. 4: 22). ( V. 15) << 15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro>> : Ese era el ángel anteriormente aludido. La caña de medir era un instrumento utilizado para tal fin en la antigüedad. Esta vez es de oro, porque es lo apropiado para medir la ciudad santa. ( V. 16) <<>> : En el templo de Salomón << el lugar santísimo estaba en la parte de adentro, el cual tenía veinte codos de largo, veinte de ancho, y veinte de altura…>> (1 Reyes 6: 20) . Aquí también. La ciudad es un mega cuadrado. Cada lado mide el equivalente a 2.400 kilómetros. Pero, ¿Cómo puede ser que la altura de la ciudad tenga tal altura? La explicación nos la puede estar dando Watchman Nee, que dice: < (V. 17) << 17 Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel>> : Aquí es donde sabemos cuánto mide el muro de altura: Unos 64 metros. ( V. 18) << 18 El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio>> : Si la ciudad fulguraba como piedra de jaspe, diáfana como el cristal (v. 11), el muro sí es de jaspe como tal. En cambio, la ciudad no, la ciudad es de oro, tan puro, que es transparente. ¡Es difícil imaginar la suntuosidad y gloria de ese lugar! (V. 19, 20) Los cimientos de la ciudad <<>> : Son doce cimientos, uno encima del otro. Recordemos que en el versículo 14 leíamos que el muro tiene doce cimientos, y que cada uno de ellos tiene el nombre de los doce apóstoles de Cristo; los testigos directos de la vida, muerte y resurrección del Señor. Ahora bien, estos doce cimientos están adornados con toda piedra preciosa. Estas piedras preciosas son idénticas a las que llevaban el sumo sacerdote en el pectoral (ver Exodo 28: 17-20). Cada una de ellas representa una virtud y aspecto del carácter de Dios . También representa la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. Como muy bien explica Watchman Nee: < La belleza que debe desprenderse del colorido del conjunto de todas esas piedras preciosas, debe ser sin parangón. La suma de colores emanantes de esas piedras sería verde, azul, rojo, amarillo, verde mar, verde dorado, púrpura, rosado. Estoy seguro que allá hay colores que no existen en nuestro mundo actual, y que consecuentemente, no se pueden describir. Todo lo que nuestro Dios hace es siempre bello y perfecto en gran manera. Las doce puertas y la calle (V. 21) <<>> : Existen testimonios de personas que han sido llevadas en espíritu a la nueva Jerusalén, y han visto y relatado esas puertas, diciendo que efectivamente, son cada una de ellas verdaderas y enormes perlas. Han dicho que efectivamente, las calles son de oro puro, tal y como Juan nos lo dice. Ese es un lugar real. Ese es el futuro del que persevera en Cristo. Es interesante el énfasis que se hace del número doce. Ya dijimos que esa cifra expresa gobierno. Transcribo, a continuación, lo dicho por Nigel J. L. Darling al respecto: < No hay templo (V. 22) <<>> : Como hemos visto, un poco antes, la ciudad es cuadrada, así como el Santísimo del templo de Salomón lo era. Esto significa que la misma ciudad es el lugar Santísimo; en ella mora el Dios vivo. Por lo tanto, ella misma es el templo. Esto último concuerda con las palabras de Pablo: <<¿Acaso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios está en vosotros?>> (1 Corintios 3: 16). Incluso aun ahora, no existe un templo en Jerusalén o en otro lugar en la tierra, correspondiente a la Iglesia. La Iglesia misma es el templo. Nosotros los creyentes somos el templo de Dios en Cristo Jesús; somos el lugar santísimo donde Dios mora por Su Espíritu. Esto es así, no por nuestros méritos personales, sino porque hemos recibido por gracia la misma justicia de Cristo por su sangre derramada. (V. 23-27) Características y detalles ( V. 23) << 23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera>> : La Palabra nos enseña que Dios es luz (1 Jn. 1: 5). Nunca será quitada la presencia de Dios sobre la nueva Jerusalén; por lo tanto, Su luz estará siempre allí para alumbrar. Esa luz, no sólo es luz que permite la visión, sino la verdad, la misma vida, la eternidad con Dios, ¡Aleluya! No habrá necesidad de despojarse de nada profano para buscar a Dios. No habrá nada profano en ese lugar, y Dios estará constantemente manifestado allí. Jesús, como Cordero que salva, es la estrella que ilumina. Esto concuerda con lo que dijo Juan en su Evangelio: << La luz verdadera que alumbra a todo hombre >> (Juan 1: 9). El irradiará Su luz por siempre en la nueva Jerusalén. (V. 24) << 24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella>> : No solamente habrá individuos en esa ciudad, sino naciones también representadas allí. Este versículo nos transporta al tiempo del Milenio, cuando la ciudad santa esté flotando en el espacio, cerca de la tierra, pero no sobre ella. La nueva Jerusalén se posará para siempre sobre la tierra nueva. Así que, durante el tiempo del Milenio, las naciones que hayan sobrevivido al juicio, y los mandatarios de ellas, vivirán bajo el gobierno y dirección espirituales de la santa ciudad. Se les permitirá también llevar lo bueno y santo, como ofrenda. ( V. 25) <<>> : Significa que al no caer la tarde, y al no llegar la noche, porque la luz será perpetua, las puertas no se cerrarán, por lo tanto, nunca se cerrarán. Hoy en día hay que cerrar siempre las puertas de nuestras casas por cautela, no obstante no será preciso que la gran ciudad santa deba hacerlo, ya que no habrá más maldad. (V. 26) <<>> : Juan reitera lo dicho en v. 24. Esto es señal de que es en firme, y será así. Los israelitas cuando salieron de Egipto fueron colmados por bienes por parte de los egipcios opresores. Los judíos recibieron honra por parte de sus enemigos en el tiempo de Mardoqueo (libro de Ester). La nueva Jerusalén recibirá de igual modo la honra que Dios querrá que reciba por parte de las naciones que queden en el Milenio, ya que, presumiblemente, la nueva Jerusalén estará rotando alrededor de la tierra en ese tiempo. (V. 27) <<>> : Aunque las puertas permanecerán abiertas, esto no significa que se vaya a permitir que entre persona o cosa pecaminosa. Claramente se nos dice que los únicos que podrán entrar en ella serán los que estén inscritos en el libro de la vida del Cordero, en otras palabras, los salvos. Este es un buen momento para que el que lee esto se pregunte a sí mismo, ¿soy yo salvo?; si muero ahora mismo, ¿tengo la seguridad de que podré entrar en el cielo? ¿Hay manera de saber si soy salvo o no? ¡¡Sí la hay!! La misma Palabra de Dios nos lo dice: <
Apocalipsis - Capítulo 21
sábado, 22 de agosto de 2009
La nueva Jerusalén
¡¡Cree en Jesucristo, el que Dios resucitó, y hazlo conocer a otros!! .
© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
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Sal 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.