Has reflexionado los últimos días sobre la vida
que estas viviendo, sobre cómo sin darte cuenta has perdido aquella sensibilidad
espiritual que te caracterizaba, ahora orar, leer la Biblia, congregarte o servir ya no es tan “emocionante”
como al principio.
Algo paso, tuvo que haber un momento en donde
seguramente descuidaste tu relación personal con Dios, en donde quizá comenzaste
a acomodarte a vivir una vida que va caminando un poco...