Según el diccionario, “Simpatía” es una “comunidad de sentimientos, es decir, tener sentimientos en común. Es, también, el modo de ser de una persona, el cual le hace agradable ante los demás y produce una inclinación afectiva. La simpatía está llena de emociones y sentimientos, pero tal vínculo no incluye ninguna especie de compromiso.
La Iglesia Cristiana es, por así decirlo, simpática: son muchos los que se sienten atraídos hacia ella por una especie de identificación con valores como “lo bueno” o “lo bello”, pero no porque deseen establecer alguna relación estable, firme o comprometida. Así es nuestra iglesia: está llena de muchos simpatizantes y de pocos discípulos verdaderos. Para Jesús no es importante que muchos le digan “yo te sigo” sino que, quienes lo decian, lo hagan íntegramente y con buenas motivaciones, que sus seguidores tengan una buena razón para seguirle.
El siguiente versículo deja muy claro que ciertamente hay discípulos, pero que hay “de otros” entre los que vienen al Señor:
… salió Jesús de la ciudad acompañado de sus discípulos … y de una gran multitud… (Mar 10:46 NVI)
Lo Espiritual antes de lo Material
Vamos a ver varios pasajes donde se establecen diferencias entre los discípulos y los “simpatizantes”.
Comparemos la actitud contrastante de las personas que aparecen en estos dos pasajes:
–Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse. (Jua 6:26 NVI)
Luego entró en una casa, y de nuevo se aglomeró tanta gente que ni siquiera podían comer él y sus discípulos. (Mar 3:20 NVI)
En el primer pasaje vemos a un grupo de simpatizantes que le seguían a Jesús porque, gracias a Él, habían comido gratis. En el segundo pasaje vemos que Jesús y los Discípulos no podían saciar sus necesidades físicas porque tenian como prioridad lo espiritual. En Mateo 4 se relata la historia de la tentación del Maestro: vemos cómo Jesús cita la Escritura dando prioridad a lo Espiritual: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
Cuando usted escuche un mensaje que intente conducirle a la búsqueda de lo material antes de lo espiritual, está frente a un mensaje falso, ajeno al Espíritu de las Escrituras. El verdadero discípulo pone lo espiritual antes de lo material. El verdadero discípulo está agradecido con Dios, tanto cuando tiene pan en abundancia como cuando sufre escasez.
Gratitud
Un día vinieron a Jesús unos leprosos, usted debe recordar la historia. Este relato nos muestra de nuevo el contraste entre discípulos y simpatizantes.
Recordemos que la lepra era una enfermedad incurable en ese tiempo, y que en la Biblia aparece como símbolo del pecado.
Cuando estaba por entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres enfermos de lepra. Como se habían quedado a cierta distancia, (13) gritaron: –¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros! (14) Al verlos, les dijo: –Vayan a presentarse a los sacerdotes. Resultó que, mientras iban de camino, quedaron limpios. (15) Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces. (16) Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano. (17) –¿Acaso no quedaron limpios los diez? –preguntó Jesús–. ¿Dónde están los otros nueve? (18) ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? (19) Levántate y vete –le dijo al hombre–; tu fe te ha sanado. (Luc 17:12-15 NVI)
Notemos que en el versículo 13 que lo llaman “Maestro.” Al llamarlo maestro están afirmando que están dispuestos a ser sus discípulos. ¡Pero sólo uno regresó con Jesús! En el versículo 14 vemos que Jesús los envía con los sacerdotes (que diagnosticaban la lepra y podían proclamar sanidad). Es claro que todos le creyeron a Jesús, ya que fueron. Tuvieron suficiente fe para ser sanados de su enfermedad.
Pero, insisto, sólo uno de ellos decidió regresar agradecido. El verdadero discípulo tiene, además de fe, gratitud a Dios. Todos recibieron sanidad, pero los otros nueve, cuando recibieron lo que querían, siguieron su camino.
Adoración
El el versículo 16 dice que “cayó su rostro en tierra a los pies de Jesús“, acto de adoración que únicamente se le da a Dios. Jesús recibió esta adoración.
Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano. (17) –¿Acaso no quedaron limpios los diez? –preguntó Jesús–. ¿Dónde están los otros nueve? (18) ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? (19) Levántate y vete –le dijo al hombre–; tu fe te ha sanado. (Luc 17:16-19 NVI)
Los verdaderos discípulos siempre adoran a Dios.
Seguramente usted ha escuchado a gente que dice “mejor lleguemos tarde al culto ya para la Palabra, porque la adoración aburre. Mucha cantaleta”. Los verdaderos discípulos están llenos de adoración a Dios. No vienen únicamente a buscar lo que Jesús les puede dar, sino vienen a darle.
Hace unos años hubo una campaña evangelística en la Plaza de Toros de Guadalajara, a la cual invitamos a una persona que venía en silla de ruedas. Al terminar el evento pude ver a esta persona ya sana, saltando, con la silla de ruedas levantada en sus brazos. Me pregunto… ¿dónde está esa persona hoy en día? Hizo lo mismo que los nueve leprosos; recibió su sanidad, mas ya nunca regresó.
Jesús le dijo al hombre sano que regresó “Tu fe te ha salvado” (RV60). Los otros nueve tuvieron fe para ser sanados, pero éste recibió además la salvación. ¿Qué es más importante, una sanidad o la salvación eterna? ¿Que prospere tu negocio o que viva tu alma?
No Buscando Comodidad
Si pusiéramos un anuncio en la entrada de un auditorio que dijera “Venga a recibir su milagro” o “Venga y oraremos por su prosperidad”… ¡seguramente se llenaría de personas buscando usar a Dios para alcanzar sus metas materiales! Pero si pusiéramos uno que dijera ”Venga y vea le costo de ser discípulo” llegarían dos o tres. Aún a Jesús se le fueron:
–¿También ustedes quieren marcharse? (Jua 6:67 NVI)
Muchos predicadores intentan convencer a la gente diciendo “Acepta a Cristo… Dios está llorando desconsolado afuera de tu corazón… ¡déjalo entrar!”. Grave error: Dios NO es ningún mendigo. Ciertamente nuestro Dios es un Dios de misericordia y de amor, pero también es un Dios que demanda fidelidad. Los predicadores debemos enseñar sobre TODO el carácter de Dios y no únicamente la “parte bonita”, la que tiene que ver con recibir benciones, favores, milagros y recompensas. El Verdadero Discípulo no anda en búsqueda de su comodidad.
Conoce al Maestro
Los verdaderos discípulos se diferencian de los simpatizantes en cómo conocen al Maestro:
Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: –¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Le respondieron: (14) –Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas. (15) –Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? (16) –Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente –afirmó Simón Pedro (Mat 16:13-16 NVI)
Los simpatizantes tenían un montón de respuestas: decían que Jesús era Juan el Bautista, que era Elías el mata profetas o Jeremías el llorón. Hoy en día los simpatizantes tienen también respuestas erróneas sobre Jesús: dicen que Jesús se fue de muchacho al Tibet a estudiar con los Lamas, que tuvo hijos con María Magdalena, o que se fue a Grecia a estudiar la filosofía de Sócrates. Los que dicen estas cosas no conocen a Jesús. El verdadero discípulo conoce a su Maestro.
Para Jesús es importante que sus discípulos sepan quién es Él. Para Jesús es importante que sepamos porqué Él hace lo que hace, piensa lo que piensa, dice lo que dice.
Revelación de Verdades de Dios
Jesús le dijo a Simón Pedro que, la revelación que éste tenía sobre quién es Aquél, le vino de parte de Dios:
–Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás –le dijo Jesús–, porque eso no te lo reveló ningún mortal,* sino mi Padre que está en el cielo. (Mat 16:17 NVI)
Al verdadero discípulo le son reveladas las verdades de Dios.
Obediencia
Luego de predicar con denuedo en las calles e incluso luego de hacer milagros en el nombre de Dios, los apóstoles fueron apresados. Un ángel los sacó de la prisión y les dijo “Vayan, preséntense en el templo y comuniquen al pueblo todo este mensaje de vida.” (Hec 5.19)
No podemos comunicar sólo una parte del mensaje, notemos que hay que comunicarlo TODO. Luego de esto, la gente se enteró que ya no estaban en la cárcel y veamos qué respondieron los verdaderos discípulos:
En esto, se presentó alguien que les informó: “¡Miren! Los hombres que ustedes metieron en la cárcel están en el templo y siguen enseñando al pueblo.” (26) Fue entonces el capitán con sus guardias y trajo a los apóstoles sin recurrir a la fuerza, porque temían ser apedreados por la gente. (27) Los condujeron ante el Consejo, y el sumo sacerdote les reclamó: (28) –Les hemos prohibido terminantemente enseñar en ese nombre. Sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y se han propuesto echarnos la culpa a nosotros de la muerte* de ese hombre. (29) –¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! –respondieron Pedro y los demás apóstoles–. (Hec 5:25-29 NVI)
El Verdadero Discípulo entiende que las órdenes del Señor son más altas que las de los hombres.
Un amigo mío me buscó hace no mucho y me dijo que “le bajara” a mi predicación, porque estaba perdiendo amigos al denunciar prácticas contrarias a la Biblia infiltradas en la iglesia moderna. No estoy dispuesto a ”bajarle”: ningún discípulo verdadero debe bajar el mensaje de Dios para agradar a los hombres.
Sacrificio
Para terminar, veamos el caso de unos mártires del evangelio.
Timoteo, con Maura su esposa, no llevaban siquiera tres semanas de casados cuando fueron separados uno del otro por la persecución. Timoteo fue llevado ante Arriano, gobernador de The-bais, que hizo todo lo posible para inducirlo a abrazar la superstición pagana. Percibiendo que sus esfuerzos eran vanos, y sabiendo que Timoteo tenía las Escrituras, el gobernador le ordenó que las entregara para quemarlas, a lo que Timoteo respondió: “Si tuviera hijos, preferiría entregarlos para ser sacrificados, antes que separarme de la Palabra de Dios“. El gobernador, airado con la respuesta ordenó que le sacaran los ojos con hierros candentes, diciendo: “Los libros serán inútiles para ti, ya que no podrás leerlos”.
Timoteo soportó el castigo con tal paciencia que el gobernador se enojó aun más y ordenó que lo colgaran de los pies, con un peso atado en su cuello y una mordaza en su boca. Timoteo soportó este nuevo trance con gran valor. Cuando el gobernador se enteró que este hombre era recién casado y que estaba muy enamorado de su esposa, mandó a buscar a Maura y le prometió como generosa recompensa la vida de su marido, si ella lograba que él ofreciera sacrificio a los ídolos. Maura, vacilante en su fe e impulsada por el amor a su marido, aceptó la impía propuesta.
Ante su esposo, Maura trató de minar su constancia con el idioma del afecto. Cuando le sacaron la mordaza a Timoteo, éste le señaló a su esposa el error que ella cometía “por amor” y ratificó su resolución de morir por su fe. Maura insistía en salvar la vida de su esposo, hasta que Timoteo la censuró tan fuertemente que la hizo recapacitar y volver a su fe. El gobernador ordenó que la torturaran junto a su marido, lo cual fue hecho con gran severidad. Timoteo y Maura fueron crucificados uno cerca del otro, en el año 304 después de Cristo. [De Desarrollo Cristiano]
Un verdadero discípulo está dispuesto a sufrir y aún a morir antes de negar su fe. Éstos entregaron sus vidas por amor a su Maestro. ¿Lo haría usted?









Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza.
Por su misericordia, Dios ha puesto muchas cosas a nuestro alcance para que las disfrutemos, tanto en el área espiritual como en la emocional y en la material. De Él proviene todo bien, es Él quien nos provee todas las cosas, en Él nada nos falta.
Sólo un cristiano nacido de nuevo logra entender y valorar este tesoro espiritual. Y por eso puede cantar de corazón, agradecido por el privilegio de poder postrarse ante Sus pies para adorar, escucharle y contemplar Su Majestad.














Mateo 5:10-12. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Jesús fue agredido verbal y físicamente por decir la verdad. Hoy, más de de dos mil años después, el Señor sigue siendo calumniado mediante agresiones verbales: unos dicen que tuvo una hija con María Magdalena, otros más que era homosexual y amante de Juan el apóstol porque éste se acostaba en su pecho.
Daniel 6:1-12 Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios. Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: !!Rey Darío, para siempre vive! Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios. Fueron luego ante el rey y le hablaron del edicto real: ¿No has confirmado edicto que cualquiera que en el espacio de treinta días pida a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones?
golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti? Y Micaías respondió: He aquí tú lo verás en aquel día, cuando te irás metiendo de aposento en aposento para esconderte. Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaías, y llévalo a Amón gobernador de la ciudad, y a Joás hijo del rey; y dirás: Así ha dicho el rey: Echad a éste en la cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz. Y dijo Micaías: Si llegas a volver en paz, Jehová no ha hablado por mí. Enseguida dijo: Oíd, pueblos todos.
A estas alturas de la serie, los Discípulos de Jesús ya entienden que Jesús es su único maestro y rechazan a cualquier otro maestro que pretenda enseñarles cómo deben vivir.
Éste había visto a Jesús hacer muchos milagros y señales. Cuando expresa su deseo de seguirle, el Señor la informa que hay un precio a pagar, que a veces habrá estrechez y a veces abundancia, a veces persecución y a veces tiempos de paz, que a veces no tendrá siquiera donde recostar la cabeza, un techo, un lugar seguro donde morar. El Señor deja clara su postura: para seguirlo a Él hay que dejarlo todo. El candidato esperaba lo contrario, creía que seguir a Jesús, hacedor de milagros, le representaría multiplicar sus posesiones.
Ahora, ¿significa esto que, si vas a seguir a Jesús, deberás renunciar mañana a tu trabajo? No, claro que no. Lo que la Biblia enseña es que, si Dios te lo pide, debes obedecer de inmediato y no cuando tú lo decidas. Recuerda que Dios nos escoge, pero no sabemos cuándo Dios nos llamará. Bien podría ser cuando tu negocio esté marchando viento en popa, cuando estés ganando mucho dinero. Es ahí cuando Jesús te pregunta: ¿estarías dispuesto a dejarlo todo por seguirme? Es entonces cuando aparecen los obstáculos, como en el caso del joven rico que le pregunta a Jesús: “Maestro, cómo puedo hacer para ganar la vida eterna”, a lo que Jesús responde: “Ve y vende todo lo que tienes y repártelo a los pobres”: el joven rico estaba dispuesto a “todo”… menos a hacer eso. Ciertamente el Señor no va a pedir a todos los que llama que lo vendan todo y lo repartan a los pobres: lo hizo con éste porque quería tratar con su problema particular, en este caso la avaricia, lo que queda demostrado cuando el joven se retira entristecido porque le resultó más importante conservar sus posesiones que seguir a Jesús.
Permítame una ilustración: cuando usted toma un avión de México a Madrid abrocha su cinturón y se dispone a la travesía. Jamás podrá ocurrir que, a la mitad del trayecto, vaya usted a la cabina a pedirle al piloto que le permita bajar porque se ha cansado del vuelo o regresar a México porque a usted ahora ya no le interesa llegar a Madrid. Esto mismo ocurre cuando se trata de seguir a Jesús: no hay regreso posible.
Marcos 1:16-18 Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron.
Ya sabemos que el dinero en sí mismo no es malo, sino que el problema es la actitud que un discípulo puede tener hacia el dinero. Pablo dice que la avaricia es idolatría. En este pasaje, Jesús nos dice que nadie puede servirle a Él y, al mismo tiempo, al dinero. Ya hemos denunciado aquí la falsedad y el peligro de la doctrina de la prosperidad, la cual afirma que sí se puede servir a los dos: la verdad es que eso es imposible, aunque hoy por hoy muchos cristianos tengan su vida, su corazón y todas sus fuerzas empeñadas en conseguir la casa y el auto de sus sueños, la estabilidad y la abundancia económica, y aún muchos alcanzan todo esto. Pero ¿estarán dispuestos a renunciar a todo ello cuando Jesús se los demande? Los profetas de la prosperidad dirían que no tienen por qué hacerlo, pues aseguran incluso que Jesús murió para hacernos ricos. Éstos predican, evidentemente, un mensaje contrario al espíritu de las Escrituras.
Sorprende que, quien habla aquí, es Jesús. ¿Cómo es que el Señor dice que no recibe gloria de los hombres, si en otro pasaje dice que debemos de darle Gloria? Lo que pasa que la gloria de los hombres, es el reconocimiento carnal, convenenciero, lisonjero. Podría decirse que es la gloria hollywoodense, la que se rinde a los famosos vestidos de gala durante una entrega de premios sobre la alfombra roja. Esa gloria no le interesa a Jesús: no va a recibirla.
La afirmación de que somos siervos inútiles viene de una expresión hebraica que significa no merecedores. Esto signfica que cuando Dios nos llama a hacer algo y lo hacemos, Él no está en obligación de agradecérnoslo o recompensárnoslo –aunque muchas veces en su amor lo hace-. Dios no “agradece” que oremos por los enfermos o que ayudemos a los necesitados: antes bien deberíamos decir que, sin merecerlo, Dios nos usó para cumplir sus propósitos.![Isaías 6:2-3 [Pintura por marketseq http://www.flickr.com/photos/marketseq/] Isaías 6:2-3 [Pintura por marketseq http://www.flickr.com/photos/marketseq/]](http://casadeoracionmexico.info/blog/wp-content/uploads/biblelight.jpg)
![Tiempo de Calidad [Foto por MeliCo http://www.flickr.com/photos/55722911@N00/] Tiempo de Calidad [Foto por MeliCo http://www.flickr.com/photos/55722911@N00/]](http://casadeoracionmexico.info/blog/wp-content/uploads/tiempo-de-calidad.jpg)

![Leyendo la Biblia [Foto por Baab1 http://www.flickr.com/photos/gadgetgeek/] Leyendo la Biblia [Foto por Baab1 http://www.flickr.com/photos/gadgetgeek/]](http://casadeoracionmexico.info/blog/wp-content/uploads/leyendo-la-biblia.jpg)


