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jueves, 9 de julio de 2009

Aborto


Abortar es privar de la vida en el vientre de su madre a una criatura -en cualquier etapa que esté en su desarrollo- impidiendo así su nacimiento. Hay abortos espontáneos y otro que son deseados o provocados. Este último es el aborto inducido, el cual, abiertamente, es un asesinato, porque en la sangre está la vida (Levítico 17:11). Cada vez que se derrama sangre en la tierra, ella clama a Dios por justicia (Génesis 4:10).


El tiempo ha probado la causa por la cual el aborto inducido ha sido un tema controversial, pues sus implicaciones éticas, morales, sociales e irremediablemente psicológicas, se debaten en las diferentes sociedades, pero todavía nadie ha podido curar las cicatrices atroces que deja en sus perpetradores, este sangriento hecho. Con todo, los defensores de tal crimen aducen que la legalización del mismo aminoraría el índice de muerte de mujeres y niñas adolescentes que acuden a lugares donde las condiciones sanitarias son inadecuadas, por presión social o por ser considerado algo ilegal en sus localidades. Tristemente, éstos proveen la solución para la ejecución del hecho, sin impórtales sus secuelas.



Aborto (del latín abortus o aborsus, de aborior, "contrario a orior", "contrario a nacer") es la interrupción del desarrollo del feto durante el embarazo, antes de que éste haya alcanzado las 20 semanas. Por lo que llámese feto o embrión, sin interrupción, indudablemente cumplido el tiempo será un ser humano, una vida. Ahora deja que ministre a tu corazón la Palabra de Dios:


Jeremías 1:5
"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."

Isaías 49:1-5
"Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios. Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza)."

Salmo 139:13-16
"Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas."

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Sal 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

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