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viernes, 16 de abril de 2010

SER REAL

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No intentes mal contra tu prójimo que habita confiado junto a ti. Prov. 3:29.

De todos los defectos de carácter, la deslealtad es seguramente uno de los peores. El hombre desleal actúa callado, en silencio, aparenta y finge que es amigo.

El otro día recibí una carta de cierta persona que estaba indignada. Su mejor amigo, a quien había ayudado a ingresar en la empresa, lo traicionó cobardemente y le robo el cargo. “Podía esperar eso de cualquier otro, menos de quien consideraba ser mi mejor amigo”, decía la carta.

Conversé telefónicamente con una señora que invitó a su mejor amiga a vivir con ella por un tiempo, debido a los momentos difíciles que la amiga pasaba y cuando abrió los ojos, la amiga estaba teniendo un caso con su esposo. “¿Cómo puede haber gente tan fingidora, mentirosa e hipócrita?”, decía ella.

En el texto de hoy, Salomón se dirige a ese tipo de personas. Gente que por envidia, inseguridad, ambición o complejo, no sabe ser leal.

La traición perjudica más al traidor que al traicionado. Cualquier dolor que viene de afuera pasa. Puede necesitar un poco de tiempo, pero pasa. La herida cierra y después quedan solamente las cicatrices. Pero las heridas interiores son fatales. Destruyen la vida lentamente.

Un día me caí en la bañera, me golpeé la cabeza y perdí el sentido. Cuando desperté, revisé mi cuerpo y aparentemente estaba bien. No sangraba, no había hematomas, nada que llamara la atención. Pero media hora mas tarde, me volví a desvanecer. Me llegaron al hospital y después de algunos exámenes me internaron. Cuando el peligro pasó, el médico me dijo: “Si hubiera tardado un poco mas en llegar al hospital, estaría muerto”. Por fuera no tenia nada, por dentro estaba sangrando.

La traidora Sandra, puede ser que no lo sepa, pero Sandra por dentro no es feliz ni disfruta de la vida. Su deslealtad lo lastima más de lo que lastimo al amigo, y lo que consigue con su traición, solo destruye la paz de su corazón.

En Jesús hay plenitud. En Jesús tú adquieres fuerza para luchar legítimamente por tus sueños sin recurrir a actitudes cobardes como la traición. En Jesús la vida cobra dimensiones altruistas.

Haz de este día un día de amistad leal con aquellos que te admiran y confían en ti. “No intentes mal contra tu prójima que habita confiado en ti”.

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Sal 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

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