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La nueva Jerusalén

Published on sábado, 22 de agosto de 2009 in



Apocalipsis - Capítulo 21


Las cosas que sucederán después de éstas


Cielo nuevo y tierra nueva / La nueva Jerusalén


Introducción


Como dice Lacueva: <> . El diablo, la Bestia Anticristo y el Falso Profeta, son aquí ya historia del pasado, de la cual no habremos de acordarnos más, como dijo Isaías: <<>>> (65: 17).


En este capítulo, ya ha pasado el Milenio; el reinado de Dios por Cristo en esta tierra actual. Ahora viene una nueva creación, un cielo nuevo, y una nueva tierra, como al principio cuando Dios todo lo hizo bueno (Gn. 1: 31); ¡y quién sabe si Dios añadirá bendición a la que hubo primeramente! Estoy seguro de ello; Dios nos va a sorprender. En un principio, Él todo lo hizo bueno en gran manera (Gen. 1: 31); ahora todo lo hará mejor. En un principio no había una humanidad exaltada; ahora, Dios hará una nueva creación para esa humanidad salvada y exaltada.


A grandes rasgos, en este penúltimo capítulo, veremos acerca de esa nueva creación, y acerca de la Nueva Jerusalén, la verdadera ciudad de Dios.


Comentario


(V. 1) Cielo reciente y tierra reciente


<<>> : La traducción más correcta del griego original de <> y <> , es << reciente>> . En griego es kainón y kainén , y justamente, eso es lo que significa: Cielo reciente, y tierra reciente. Suena algo así como pan recién hecho, que todavía está calentito y crujiente. ¿Será que Dios habrá estado creando un nuevo universo, o lo creará, acabándolo justo cuando finalizará el Juicio Final? Podría ser esta la explicación. Pedro dijo: <> (2 Pedro 3: 10, 12, 13). Así que hay un fin de esta creación tal y como la conocemos. No obstante, otra explicación sería, que del material que haya quedado, una vez Dios lo haya purificado por fuego, recree un cielo reciente y una tierra reciente.Personalmente, me inclino a creer que será lo primero expuesto arriba, también lo cree Nigel J. L. Darling, que dice enfáticamente: <>. Sea cual sea la cuestión, lo cierto es que vienen cosas maravillosas para todos aquellos que amamos al Señor.


En esa nueva creación, ya no habrá mar. No habrá mar en el sentido espiritual; no surgirá de él ningún Leviatán demoníaco, ningún anticristo, ni se sentará sobre él (las muchas aguas) ninguna gran ramera, ni pequeña. En cuanto a lo natural, dice que tampoco. Se requerirá de mucho espacio para contener a tanta gente salvada del maligno, en paz y progreso.


(V. 2) << 2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido>> : Interesante el énfasis: << Yo, Juan, vi…>>. Juan aquí nos asegura con ese énfasis, que realmente él es testigo de lo que vio; algo que todavía no se ha producido en nuestro espacio-tiempo, pero que ya ha existido desde la eternidad ante los ojos de Dios. Juan ve la ciudad santa, llamada la nueva Jerusalén. La ve descender del cielo en esos momentos; esto es, porque está en el cielo. También desciende de Dios, ante cuya presencia ha estado. También la ve preparada como esposa, lista para su marido.


Creo que esa ciudad existe literalmente. Así lo expresó el Señor a sus discípulos: <<>> (Juan 14: 2, 3). Recordemos lo que vimos en 3: 12; << 12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios , y mi nombre nuevo>> : Así pues, no cabe duda. Existe tal ciudad en el cielo, y está ahora mismo ante Dios, o ¿quizás está viniendo para aquí? Lacueva dice lo siguiente: <<…la idea sostenida por muchos autores de que la nueva Jerusalén existía ya antes de ahora en el cielo, y se hallará, durante el Milenio, en torno a la tierra, como un satélite girando en su órbita, siendo retirada de la escena durante la destrucción de la primera tierra y el primer cielo, para descender después a la nueva tierra y posarse allí para siempre>> . Respaldando estas palabras, existe un documento, o más bien, unas fotografías. El periódico Weekly World News de Canadá, en fecha 30 de Abril de 1996, publicó un artículo llamado <>, firmado por Ron Kinton; y decía así: <>>. Un experto de la Nasa dijo al respecto que esa ciudad definitivamente era el Cielo, porque <>. A pesar del silencio oficial, fuentes bien informadas dan crédito a que la NASA ha descubierto algo que puede alterar el futuro de toda la humanidad. Después de asegurarse y reasegurarse, concluyeron diciendo que las imágenes eran auténticas. También teorizaron acerca de que la ciudad no podía estar habitada con vida como la conocemos. La única posible explicación, dijeron, es que esa ciudad esté habitada por las almas de los muertos. Como una de las fuentes dijo: <>. ¿No dice la Palabra, venga a nosotros tu Reino? ¿Por qué no pensar que es literal, como de hecho es? Esperamos el momento en que Dios establezca Su Reino a través de Cristo en esta tierra. Su santa ciudad, que es la nuestra, está viniendo; << está descendiendo del cielo>> . Tengo la convicción, de que la nueva Jerusalén está aproximándose a este planeta, y que llegado el momento, todos los arrebatados, desde las nubes donde recibiremos al Señor, seguidamente iremos a la ciudad que viene para las bodas del Cordero y cenar allí. No me cuesta nada creer que Dios ha dispuesto que el Hubble haya podido enfocar en el punto exacto del universo para que sepamos, los cristianos, que queda muy poco para que veamos cara a cara al Señor (1 Jn. 3: 2). De hecho, la doctora Marcia Masson, comentó a los reporteros lo siguiente: <> . A veces y paradójicamente, los no creyentes tienen más fe que los que lo son, en ciertos contextos. Comentando sobre la noticia de arriba, dice Bolainez: <<…la nueva Jerusalén viene de camino, por eso no es de extrañar que los grandes telescopios de la NASA estén enviando estas documentaciones y en los futuros años haya más sorpresas…>> . Dejando aparte las cuestiones vivenciales y de testimonio extrabíblico, la Palabra nos enseña que efectivamente , la Nueva Jerusalén descenderá del cielo, se entiende entonces, que vendrá a esta tierra. Recordemos:<< …vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido>> : Evidentemente, en estos momentos, gran parte de la desposada de Cristo está aquí en la tierra, y aún no se ha producido el arrebatamiento, cuando los muertos en Él y los vivos que quedemos para cuando Él vuelva sobre las nubes, seamos literalmente sacados de este planeta en un abrir y cerrar de ojos. Para el tiempo en que fehacientemente la santa ciudad esté << dispuesta como una esposa ataviada para su marido >>, que es Cristo; es decir, cuando todos los que tengan que ser parte de la esposa de Cristo, lo sean, porque se hayan cumplido los tiempos, eso será después del Juicio Final, que vimos en el capítulo anterior. La ciudad de Dios estará llena de los que son de Dios entonces. Tengamos en cuenta, que para Dios, cuando se habla de ciudades, no se habla tanto de calles, plazas y edificaciones (aunque lógicamente las hay, así como en la Nueva Jerusalén cuya descripción veremos más adelante), sino de vidas. Vidas rendidas a Cristo, o al diablo. Así pues , la Gran Ramera es Babilonia la Grande, no porque sean feas sus calles y casas, sino porque quien la habita está y estará mayormente rendido al espíritu de la Bestia. Contrariamente, la nueva Jerusalén es la esposa de Cristo, porque todos los que la habitarán estarán rendidos a Su Espíritu.


(V. 3) << 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios>> : Claramente se nos dice que tal ciudad es el continente de la esposa de Cristo, porque es el tabernáculo de Dios, (gr. skene) , que significa literalmente, << tienda de campaña>> . La traducción literal de <> , es <> (gr. Skénosei) . Mientras el pueblo de Israel iba por el desierto, Dios moraba en el tabernáculo, una tienda de acampar grande, que estaba localizada en el centro del campamento. Todo ello era ejemplo de lo que será, una vez el pueblo sea santo del todo, sea la Esposa del Cordero. Realmente, en ese momento se llevará a cabo la total y perfecta unión y comunión entre los hombres de Dios, y el Dios de los hombres.


( V. 4) << 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron>> : Vemos aquí el trato y cuidado tan personales de Dios con sus hijos. Las lágrimas se derramaron en la tierra; pero el dolor de la causa por la cual se derramaron, Dios lo quitará para siempre de todos los que lloraron. Comenta Nee: <> .


Las primeras cosas pasaron, lo que tiene que ver con esta tierra, en esos momentos se habrá acabado; ¿qué sorpresas nos aguardan de parte de un Creador fiel y amoroso? Como dice la Palabra: <<>> (1 Corintios 2: 9) En esos momentos, esa palabra obtendrá su total y definitivo cumplimiento.


(V. 5- 8) Habla el que está sentado en el trono


(V. 5) << 5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas>> : Dios mismo (o bien en la persona del Padre o del Hijo) habla esta vez directamente, asegurando que todas las cosas las hace, y son hechas de forma reciente (otra vez, gr. Kainá ), que tiene el mismo significado que en 21: 1.


Ordena que lo ponga por escrito, así hoy lo podemos leer; la razón es que esas palabras son del todo verdad. Es la manera que tiene la Palabra de asegurarnos que lo que viene es mucho mejor que lo que hay ahora. Muchos dicen "no hay futuro"; Dios dice, por el contrario, sí lo hay, y es reciente y perfecto. Yo le creo a Dios.


(V. 6) <<>> : En 1: 8 y en 22: 13, el Alfa y la Omega es Jesucristo. La letra alfa y la omega son la primera y la última del alfabeto griego respectivamente. Eso indica lo que dice a continuación, que Él es el principio y el fin; la razón y el por qué de todo lo que existe. El lo contiene todo. Como lo dice el evangelio de Juan, el Verbo o Logos, el que << todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho>> (Jn. 1: 3). Así como hizo lo primero, así hará lo último, lo perfecto, lo eterno. En el principio todo lo hizo bueno (Gn. 1: 31), al final todo lo hará mejor (Ap. 21: 1).


<<… Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida>> : Podemos confiar que Aquél que es el principio y el fin, cumpla Sus promesas. Una de ellas es la de proporcionar saciedad por siempre a aquél que esté sediento. Hay varias razones para estar sedientos: ¿Cuán sedientos estamos de Dios? David lo expresaba así: <> (Salmo 42: 1, 2) Esta no es una sed de índole natural, sino espiritual. Va de la mano con el hambre que hemos de tener por la Palabra de Dios, cuando Jesús exclamó: <> (Mateo 4: 4). Existe también otra sed derivada de la de arriba. Jesús dijo: <> (Mateo 5: 6) Esa es la sed que debemos tener a causa de la indignación que nos debe producir el ver la maldad proliferando en este mundo. Seremos también saciados de esa sed de justicia, cuando el Reino venga a nosotros.


Aun existe una sed más íntima, es la de buscar la llenura del Espíritu Santo, que significa una comunión íntima con Dios (ver la mujer samaritana de Jn. 4). Claramente lo definió a continuación: <> (Juan 7: 37-39).


(V. 7) << 7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo>> : Dice la Palabra en otro lugar que Dios nos ha hecho más que vencedores (Ro. 8: 37). Esto implica que "de sobra" podemos llegar a la meta final. También significa que Dios lo ha hecho todo ya para que así sea. Por lo tanto, quien no llegue, es que no recibe de Dios, y no recibe, no porque Dios no quiera o pueda hacerlo, sino porque el que se dice creyente, lo es más de las cosas que egoístamente desea que de Dios y de Su voluntad. En otras palabras, sólo el que verdaderamente ama a Dios vence. Jesús lo expuso muy claramente, cuando dijo: << Si me amáis, guardad mis mandamientos >> (Juan 14: 15). Así, el que pone Sus mandamientos por obra, está mostrando que de veras ama al que es solo Digno. Sólo ese es vencedor, y como tal heredará la plenitud de la bendición de Dios en términos de eternidad. El que vence, no le es fácil, ya que necesariamente ha de sufrir por Cristo. El sufrimiento por la causa de Cristo es parte inherente del servicio a Él; negar eso es mentir a la verdad. Prestemos atención a las siguientes porciones de la Escritura para ver que esto es así: << Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo . Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos …>> (Mateo 5: 11, 12) <coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados>> (Romanos 8: 16, 17). <también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución >> (2 Timoteo 3: 12) . Todas las promesas de bendición y victoria finales, conllevan un bagaje de sufrimiento por causa del Nombre. Para los primeros discípulos esto era motivo, no de tristeza, sino de alegría y gozo: <>> (Hechos 5: 41).


(V. 8) <<>> : Por contra, todos aquellos que viven de espaldas a Dios sufrirán la condenación eterna. Nótese, que no sólo los que podríamos llamar ateos o agnósticos serán condenados, también muchos de los que se dicen creyentes. Nos habla aquí de los cobardes. ¿Quiénes son éstos?, los que habiendo escuchado la Palabra, se apartan porque temen más a la opinión de la gente que a Dios. Por eso el Señor permite las pruebas, para que se pueda ver quien es quien. Ante la prueba, ante el sufrimiento, muchos deciden apartarse del Señor. Estos, entre otros, son los cobardes. Todos ellos seguirán diciendo que creen en Dios, pero de nada bueno les va a valer. ¿Y que decir de los mentirosos? Por supuesto que la gente que no es de Cristo miente, pero ¿qué hay de aquellos que se dicen creyentes y mienten por sistema? No les valdrá de nada en aquel día decir que son cristianos, si en su vida la mentira ha sido una práctica habitual; es más, les será por agravante. También, los mentirosos son los que enseñan doctrina falsa, y tuercen los caminos del Señor. Dijo al respecto Jesús: <> (Marcos 9: 42). Todo aquel que llamándose cristiano pervierte o niega la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo, enseñando así a los demás, es un mentiroso. También lo es aquel que, acusando con calumnia, dice que otros hacen eso, cuando no es así. Por ello deberemos tener mucho cuidado con nuestras palabras, no sea que acabemos desviándonos y seamos contados entre los mentirosos, porque para todos ellos, su parte es el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda, es decir, el estado definitivo de condenación eterna.


Mención clara hace el Señor a los fornicarios y hechiceros. Curiosamente, como ya indiqué con anterioridad, la palabra fornicación viene del latín, y se refiere al sexo ilícito que se realizaba bajo los arcos del Coliseo romano una vez los lujuriosos romanos, encendidos por la sangre que veían derramarse sobre la arena, iban para salir del recinto. La palabra que se traduce por fornicación aquí, viene de la griega porneia, y tiene que ver con cualquier clase de inmoralidad sexual. Este es el pecado por antonomasia en la actualidad. Lejos de intentar siquiera moderarlo, las autoridades civiles lo alientan, animando a los jóvenes, y a todos en general, al aconsejar el "sexo seguro" por medio del uso de preservativos de goma, etc. Todos los fornicarios, y los que los animan, serán condenados en el lago de fuego. De la misma manera, todo aquel que es homicida, irá a condenación también, y, ¿cómo no va a ser homicida aquel que participa directa o indirectamente en el aborto? Por eso, la Palabra aquí hace mención del homicidio, porque el número de abortos hoy en día es innumerable en todas partes.


Embriones humanos


Pero todavía estamos enfrentando una situación de mayor muerte y consecuente condenación para muchos, conforme la ciencia parece avanzar. Me estoy refiriendo aquí al mal uso y destino de embriones humanos. Existen, actualmente por lo menos 100.000 embriones "de reserva" almacenados en congeladores, sólo en la Unión Europea. Estos embriones fueron creados durante una fase de rutina en los tratamientos de esterilidad ( FIV ). Un solo ciclo del tratamiento de FIV incluye la fecundación simultánea de varios óvulos. A continuación, varios óvulos fecundados son reimplantados en la madre. Todo embrión humano tiene ya su alma y espíritu, desde el momento mismo de su existencia como tal. Es una vida humana. ¿Qué ha sido, y que va a ser, de todos esos embriones que se desecharán? Cada muerte de un embrión humano es muerte de un ser humano; es un homicidio. Respecto a los restantes embriones, son congelados, por si el primer intento de embarazo no alcanzara el éxito. Si la mujer a la que se le practica la FIV se queda embarazada, según la legislación, la pareja puede optar por donar los embriones que no quieren para investigación o por eliminarlos… ¿Donarlos a la investigación? ¿Eliminarlos? ¿Daría usted su hijo para la investigación, o peor aún, lo eliminaría?, pues esa es la práctica, al hacerlo con esos embriones.


Nunca llegó a ser tomada una decisión sobre el destino de algunos de los embriones almacenados. En los últimos 20 años, desde el inicio de la FIV, muchos de los donantes de óvulos y esperma cambiaron de casa, se volvieron a casar y cambiaron de nombre, o tal vez han muerto. Las clínicas de fertilidad pueden no encontrarlos. El destino de muchos embriones almacenados es por eso incierto. El hombre cree ser Dios, controlando la vida humana que sólo Dios ha creado y le pertenece por derecho propio. Hay y habrá numerosas y trágicas consecuencias por todo ello.


Hechiceros e idólatras


Me gustaría hacer un comentario más amplio aquí. Sólo hace unos sesenta años atrás, la simple mención de la brujería o hechicería, nos hubiera trasladado en nuestra imaginación a las tribus de Africa, o algo así, y hubiéramos pensado que, además de ser supercherías, no tenían lugar en nuestra sociedad moderna y tecnificada. Nada más lejos de la realidad. La brujería es real, y estas prácticas diabólicas están en boga en el llamado primer mundo, como nunca antes: La santería cubana, candomblé, kimbanda, umbanda, satanismo, y toda una larguísima práctica de brujería, incluyendo la futurología, el espiritismo, el yoga, las artes marciales, la uija, toda práctica y enseñanza de la Nueva Era, y algo tan común como la lectura de las manos o los horóscopos, etc. etc. etc. El hombre moderno, tan materialista, se ha vuelto "de repente" espiritual, pero del lado del maligno. Esto es porque, tiene necesidad de lo espiritual, pero no quiere renunciar al pecado. La necesidad de lo sobrenatural, lleva al hombre sin Dios a buscar lo que cree necesitar, fuera de Dios. Lo busca en la hechicería, en la falsa religión, en la idolatría. Es curioso ver a personas que están en eminencia en nuestra nación, acudir a los ídolos del catolicismo romano, mostrando un ejemplo nefasto a sus súbditos.


Pero la Palabra ya nos viene advirtiendo desde hace muchos cientos de años que el castigo eterno está establecido para todos, grandes y pequeños; para todos los que obstinadamente se recrean en el mal. Todos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, y que nunca dejará de ser. ¡Tierra! arrepiéntete pronto, porque el Señor Dios no es hombre para que mienta. Lo que ha decidido hacer ¿no lo hará?


(V. 9-27) La nueva Jerusalén


Aquí Juan escribe lo que uno de los ángeles, curiosamente, uno de los siete << que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras>> , le dice. Es una descripción de la nueva Jerusalén. Literalmente, la ciudad celestial, la que está viniendo para llevarse a la Iglesia. En esa ciudad están los espíritus de los salvos de todas las edades, esperando venir a la tierra con el Señor, y resucitar, recibiendo cuerpos de gloria.


(V. 9) << 9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero>> : Este ángel, el mismo que en su día derramará sobre este planeta una de esas siete últimas plagas de parte de Dios, tiene en esos momentos un cometido muy diferente; mostrarle a Juan la esposa del Cordero. Al decir la <> , está hablando desde la perspectiva temporal del momento en el cual Juan estaba en Patmos, y aún ahora. No obstante, al añadir <> , está hablando de lo que la Iglesia, una vez ascendida llegará a ser por siempre.


(V. 10) << 10 Y me llevó en el espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios>> : El ángel le llevó en espíritu, es decir, fuera de su cuerpo, a una posición privilegiada para poder ver la ciudad santa. Tiene que llevarle a un monte grande y alto, porque grande y elevada es la estatura espiritual y seguramente, digámosle, física de esa ciudad.


Es evidente que la esposa del Cordero está representada por la magnífica e incomparable ciudad que será descrita a continuación. Como dice Bolainez: <" esposa del Cordero", pues a una ciudad la hacen sus habitantes>> . Esa ciudad es un lugar concreto y reconocible. Dice el autor de Hebreos, que ahora mismo, en el tiempo en el que estamos sobre esta tierra, nos hemos < > (Hebreos 12: 22). Nos hemos solamente acercado, porque <>> (1 Juan 3: 2).


Así que nuestro destino será la ciudad santa, la nueva Jerusalén. Acerca de estas cosas, relata con gran elocuencia Nigel J. L. Darling, diciendo: <> . Todo ello es debido al hecho de que esa ciudad desciende del mismo Dios.


En esa ciudad única, solamente habitarán todos aquellos que hayan pasado a través de Jesucristo, tanto de origen judío, como gentil. En ella, estarán los salvos de todas las edades, aun los salvos de la época del Milenio que aún tiene que venir.


(V. 11) << 11 teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal>> : Por ello, tiene la << gloria de Dios>> en ella. Juan intenta comparar el resplandor que emana de esa ciudad, comparándolo con el que produce una piedra preciosa de gran valor; como si fuera un jaspe, pero a la vez, diáfano, traslúcido como el cristal.


( V. 12-17) Descripción de la ciudad


Juan empieza con su descripción de la santa ciudad.


( V. 12) << 12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel >> : Todas las ciudades de la antigüedad tenían muros que las rodeaban. Ya que no existirán enemigos en ese tiempo, desconocemos el por qué de ese muro alrededor de la nueva Jerusalén, a no ser que sirva para hacer una diferencia entre los dignos y los indignos (ver V. 27). Dice Lacueva al respecto: <>. Para acceder a ella, necesariamente habrá de hacerse a través de una de las doce puertas. Cada puerta tiene un ángel que la guarda. Cada puerta tiene el nombre de cada una de las tribus de Israel. Esto último es particularmente interesante, cuando lo comparamos con este otro versículo, que analizaremos más adelante: << 14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero>>. Digo, es interesante examinar las connotaciones que hay en estos versículos acerca de Israel y de la Iglesia. A mi entender, echa por tierra la teología de todos aquellos que pretenden hacer una clara diferenciación per se entre éste y aquélla. Solamente se puede ser salvo a través de Cristo, no existe otra manera, por lo tanto, una vez el propósito y las promesas de Dios se hayan cumplido para Israel durante el Milenio, todos los integrantes de Israel que se acogerán a Cristo y a Su sangre a través de ese tiempo, serán incorporados a la nueva Jerusalén, con el mismo estatus que los otros anteriores. Dios no hace acepción de personas. En ese tiempo, cuando Dios haga todas las cosas nuevas, después del Milenio, se cumplirá en su totalidad estas palabras: <<… para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre>> (Efesios 2: 15). Esos dos son Israel y los gentiles. Ahora mismo, tanto los judíos como los gentiles, somos uno solo y un nuevo hombre a través de la fe en Jesucristo, el único Mesías dado por Dios a los hombres. No obstante, después del Juicio Final anteriormente descrito, todos los salvados a lo largo del Milenio, incluyendo aquí al Israel milenial salvo, recibirán cuerpos glorificados y serán recibidos como nuevos habitantes de la nueva Jerusalén.


Es más, el hecho de que el único acceso a la ciudad santa sea a través de esas doce puertas cuyos <> , queda especificado y concretizado por las mismas palabras de Jesús las cuales dijo a la mujer samaritana: < <…la salvación viene de los judíos>> (Juan 4: 22). Pablo lo expresó con mucha claridad, cuando se dirigía a los gentiles: <> (Romanos 11: 24). Esto significa que la revelación de Dios fue dada primeramente a los judíos, descendientes del creyente Abraham, con la intención de que llegara a todos los hombres de la tierra. Y como comenzó con Israel, esa es la razón por la cual sobre cada puerta de las doce de la santa ciudad, estén inscritos los nombres que se corresponden a los de las doce tribus de los hijos de Israel.


(V. 13) << 13 al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas>> : Tres puertas por cuatro lados, hacen un total de doce. Ese es número que en la Biblia expresa gobierno. El gobierno de Dios está en esa ciudad. Habiendo tres por cada lado, eso implica que el acceso de todos los dignos a la ciudad está garantizado, no importa su procedencia.


(V. 14) << 14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero >> : Si las doce puertas tenían cada una de ellas los nombres de las tribus de Israel (entre otras cosas, simbolizando el A.T.); el muro tiene doce cimientos, sobre los cuales están los nombres de los doce apóstoles de Cristo. ¿Qué querrá decir todo esto? El muro es lo que produce división entre lo santo (la ciudad), y lo profano y maldito (lo que no es la ciudad). Así pues, para entrar en esa ciudad santa, y habitar allí, los que así busquen hacerlo, deberán ser del espíritu de lo representado en ese muro. Es decir, ser parte del pueblo de Dios. El apóstol Pablo lo expresó de una manera diáfana: <<…ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas , siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo…>>(Efesios 2: 19, 20) Sólo los edificados en ese fundamento declarado podrán entrar y residir en la nueva Jerusalén. El fundamento de los apóstoles (N.T.) y de los profetas (A.T.) es todo el consejo de Dios (Hchs. 20: 27). El pueblo de Dios, está basado en la Palabra de Dios. Teniendo en cuenta que los mismos doce apóstoles eran israelitas, todo ello nos lleva a la siguiente conclusión: La Iglesia está sostenida en Israel, y no al revés (ver Ro. 11: 18; Jn. 4: 22).


( V. 15) << 15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro>> : Ese era el ángel anteriormente aludido. La caña de medir era un instrumento utilizado para tal fin en la antigüedad. Esta vez es de oro, porque es lo apropiado para medir la ciudad santa.


( V. 16) <<>> : En el templo de Salomón << el lugar santísimo estaba en la parte de adentro, el cual tenía veinte codos de largo, veinte de ancho, y veinte de altura…>> (1 Reyes 6: 20) . Aquí también. La ciudad es un mega cuadrado. Cada lado mide el equivalente a 2.400 kilómetros. Pero, ¿Cómo puede ser que la altura de la ciudad tenga tal altura? La explicación nos la puede estar dando Watchman Nee, que dice: <> . Es decir, que en la cúspide de la ciudad, está el trono de Dios y del Cordero (ver 21: 23). Podría ser, no obstante, que la ciudad no sea un cubo, lo cual no sería muy estético, y difícil de asimilar, sino más bien que tenga forma piramidal, siendo la altura de dicha pirámide igual a cada lado del cuadrado de su base. Lacueva apunta en esta dirección, así como W. M. Smith; J. F. Walvoord; M. Trezzi; (citados por Lacueva mismo). Dicho autor argumenta así al respecto: <> .


(V. 17) << 17 Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel>> : Aquí es donde sabemos cuánto mide el muro de altura: Unos 64 metros.


( V. 18) << 18 El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio>> : Si la ciudad fulguraba como piedra de jaspe, diáfana como el cristal (v. 11), el muro sí es de jaspe como tal. En cambio, la ciudad no, la ciudad es de oro, tan puro, que es transparente. ¡Es difícil imaginar la suntuosidad y gloria de ese lugar!


(V. 19, 20) Los cimientos de la ciudad


<<>> : Son doce cimientos, uno encima del otro. Recordemos que en el versículo 14 leíamos que el muro tiene doce cimientos, y que cada uno de ellos tiene el nombre de los doce apóstoles de Cristo; los testigos directos de la vida, muerte y resurrección del Señor.


Ahora bien, estos doce cimientos están adornados con toda piedra preciosa. Estas piedras preciosas son idénticas a las que llevaban el sumo sacerdote en el pectoral (ver Exodo 28: 17-20). Cada una de ellas representa una virtud y aspecto del carácter de Dios . También representa la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. Como muy bien explica Watchman Nee: <> . Así como las piedras preciosas surgen por el efecto transformador del calor y de las presiones, la vida del cristiano, para que de un fruto bueno, similar a la belleza de la piedra preciosa, deberá pasar por el calor del fuego del Espíritu Santo, y por las presiones de la vida, guiado por Él, para que su carácter refleje la belleza de Cristo. Démonos cuenta también, que necesariamente para entrar en la ciudad santa, la nueva Jerusalén, hay que atravesar el muro bajo el cual están los doce cimientos sobre los que están los nombres de los doce apóstoles, dándonos a entender que la única manera de hacerlo es por haber vivido conforme a la doctrina apostólica.


La belleza que debe desprenderse del colorido del conjunto de todas esas piedras preciosas, debe ser sin parangón. La suma de colores emanantes de esas piedras sería verde, azul, rojo, amarillo, verde mar, verde dorado, púrpura, rosado. Estoy seguro que allá hay colores que no existen en nuestro mundo actual, y que consecuentemente, no se pueden describir. Todo lo que nuestro Dios hace es siempre bello y perfecto en gran manera.


Las doce puertas y la calle


(V. 21) <<>> : Existen testimonios de personas que han sido llevadas en espíritu a la nueva Jerusalén, y han visto y relatado esas puertas, diciendo que efectivamente, son cada una de ellas verdaderas y enormes perlas. Han dicho que efectivamente, las calles son de oro puro, tal y como Juan nos lo dice. Ese es un lugar real. Ese es el futuro del que persevera en Cristo.


Es interesante el énfasis que se hace del número doce. Ya dijimos que esa cifra expresa gobierno. Transcribo, a continuación, lo dicho por Nigel J. L. Darling al respecto: <> . Así pues, el encontrar tan a menudo esa cifra o sus múltiplos en relación con la santa ciudad, nos da a entender que la nueva Jerusalén es la capital del Reino celestial; y la morada del Dios Todopoderoso (V. 23).


No hay templo


(V. 22) <<>> : Como hemos visto, un poco antes, la ciudad es cuadrada, así como el Santísimo del templo de Salomón lo era. Esto significa que la misma ciudad es el lugar Santísimo; en ella mora el Dios vivo. Por lo tanto, ella misma es el templo. Esto último concuerda con las palabras de Pablo: <<¿Acaso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios está en vosotros?>> (1 Corintios 3: 16). Incluso aun ahora, no existe un templo en Jerusalén o en otro lugar en la tierra, correspondiente a la Iglesia. La Iglesia misma es el templo. Nosotros los creyentes somos el templo de Dios en Cristo Jesús; somos el lugar santísimo donde Dios mora por Su Espíritu. Esto es así, no por nuestros méritos personales, sino porque hemos recibido por gracia la misma justicia de Cristo por su sangre derramada.


(V. 23-27) Características y detalles


( V. 23) << 23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera>> : La Palabra nos enseña que Dios es luz (1 Jn. 1: 5). Nunca será quitada la presencia de Dios sobre la nueva Jerusalén; por lo tanto, Su luz estará siempre allí para alumbrar. Esa luz, no sólo es luz que permite la visión, sino la verdad, la misma vida, la eternidad con Dios, ¡Aleluya! No habrá necesidad de despojarse de nada profano para buscar a Dios. No habrá nada profano en ese lugar, y Dios estará constantemente manifestado allí. Jesús, como Cordero que salva, es la estrella que ilumina. Esto concuerda con lo que dijo Juan en su Evangelio: << La luz verdadera que alumbra a todo hombre >> (Juan 1: 9). El irradiará Su luz por siempre en la nueva Jerusalén.


(V. 24) << 24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella>> : No solamente habrá individuos en esa ciudad, sino naciones también representadas allí. Este versículo nos transporta al tiempo del Milenio, cuando la ciudad santa esté flotando en el espacio, cerca de la tierra, pero no sobre ella. La nueva Jerusalén se posará para siempre sobre la tierra nueva. Así que, durante el tiempo del Milenio, las naciones que hayan sobrevivido al juicio, y los mandatarios de ellas, vivirán bajo el gobierno y dirección espirituales de la santa ciudad. Se les permitirá también llevar lo bueno y santo, como ofrenda.


( V. 25) <<>> : Significa que al no caer la tarde, y al no llegar la noche, porque la luz será perpetua, las puertas no se cerrarán, por lo tanto, nunca se cerrarán. Hoy en día hay que cerrar siempre las puertas de nuestras casas por cautela, no obstante no será preciso que la gran ciudad santa deba hacerlo, ya que no habrá más maldad.


(V. 26) <<>> : Juan reitera lo dicho en v. 24. Esto es señal de que es en firme, y será así. Los israelitas cuando salieron de Egipto fueron colmados por bienes por parte de los egipcios opresores. Los judíos recibieron honra por parte de sus enemigos en el tiempo de Mardoqueo (libro de Ester). La nueva Jerusalén recibirá de igual modo la honra que Dios querrá que reciba por parte de las naciones que queden en el Milenio, ya que, presumiblemente, la nueva Jerusalén estará rotando alrededor de la tierra en ese tiempo.


(V. 27) <<>> : Aunque las puertas permanecerán abiertas, esto no significa que se vaya a permitir que entre persona o cosa pecaminosa. Claramente se nos dice que los únicos que podrán entrar en ella serán los que estén inscritos en el libro de la vida del Cordero, en otras palabras, los salvos. Este es un buen momento para que el que lee esto se pregunte a sí mismo, ¿soy yo salvo?; si muero ahora mismo, ¿tengo la seguridad de que podré entrar en el cielo? ¿Hay manera de saber si soy salvo o no? ¡¡Sí la hay!! La misma Palabra de Dios nos lo dice: <que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna >> (1 Juan 5: 13) La misma Palabra dice en otra parte: < serás salvo >> (Romanos 10: 9) .


¡¡Cree en Jesucristo, el que Dios resucitó, y hazlo conocer a otros!! .



© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.

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Sal 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

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