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martes, 4 de agosto de 2009

No tentarás a tu Dios

No tentarás a tu Dios

no tentaras a tu diosUna de las cosas que a Dios le disgusta es que lo pongan a prueba… ¡a Él!
En un mundo de escepticismo, los hombres buscan probar la existencia de Dios de maneras insólitas.

Tal es el caso de un hombre, que entrando en la jaula de una leona en un zoológico de Ucrania, perdió la vida en las garras del felino mientras gritaba: “Dios me salvará si existe”. (ver noticia)

Es una locura. Pero aún así muchas personas que presenciaron tan macabro espectáculo, se habrán preguntado “¿porque no lo salvó Dios?”, y sin una respuesta satisfactoria viene la apresurada conclusión: “no le salvó simplemente porque Dios no existe”.
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¿Cuántas personas habrán hecho lo mismo que este hombre? Quizá no de una manera tan radical, pero cotidianamente muchas personas llegan a enfrentar un momento difícil en sus vidas y se acuerdan de que supuestamente existe un Dios… entonces en vez de pedirle con humildad a Dios que les ayude, antes con soberbia dicen: “Dios, si realmente existes, me ayudarás”. Esto se llama tentar al Dios, y está penalizado según la Biblia en Deuteronomio 6:16.

Para poner el ejemplo más emblemático del tema, veamos un personaje que se atrevió a tentar a Dios… nada menos que el diablo. El mismo diablo estuvo empesidado por tentar a Jesús, pero fue reprendido. La situación fue así:


“Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:
A sus ángeles mandará acerca de ti,
y,
En sus manos te sostendrán,
Para que no tropieces con tu pie en piedra.
Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”.
(Mateo 4:5-7)


Pregunta: ¿Pudo Jesús haberse echado abajo sin sufrir ninguna lesión? Claro que si, porque en verdad Jesús es el Hijo de Dios.


Pregunta: ¿Pudo Dios librar al hombre que entró a la jaula de los leones? Claro que si, porque en verdad Dios salva de todo peligro como ocurrió con Daniel en el foso de los leones (Daniel 6).


Pero en ambos casos no hubo una acción favorable a la petición. ¿Porque? Sencillamente porque Dios no tiene que demostrarle nada a ningún incrédulo. Dios no se va a dejar inducir por las peticiones de hombres que dudan de su existencia o poder.


A Dios le disgusta en gran manera que duden de Él. Y cuando nuestras peticiones son del tipo “Si ocurre esto, Dios existe”, ten por seguro que te irá mal.


Es muy distinto pedirle a Dios que nos ayude con fe en su existencia (como Daniel, en Daniel cap.6), a que pedirle a Dios, y si nos responde, creeremos en Él.


“Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan”.
(Hebreos 11:6)



Dios no tiene que demostrarle nada a nadie, al contrario, somos nosotros los que debemos demostrarle a Él que somos dignos de su reino, si es que realmente lo somos.

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Sal 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

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