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lunes, 14 de junio de 2010

CREER ES OBEDECER

Los pecadores pueden venir a Cristo tal como son, únicamente sobre la base de la fe, y él les salvará. Su promesa es “Todo lo que el Padre me da,  vendrá a mí;  y al que a mí viene,  no le echo fuera” (Juan 6:37).
La erosión del evangelio en nuestros días ha dado una connotación insidiosa a esta verdad. El lenguaje del mensaje moderno suena vagamente similar a “tal como soy”, pero la diferencia de significado es profunda. Hoy los pecadores no sólo oyen que Cristo les recibirá tal como son, sino también, que él les permitirá continuar tal como son. Muchos creen erróneamente que pueden acudir a Cristo, recibir absolución y vida eterna y marcharse para seguir viviendo como les plazca; incluso creen que si quieren pueden continuar en su vieja naturaleza.
Multitudes acuden a Cristo en estos términos. Al pensar que Cristo no se opondrá a sus pecados, responden anhelantes, pero sin ningún sentido de la gravedad de sus pecados ante Dios, y sin ningún deseo de ser liberados del yugo del pecado. Han sido engañados por un evangelio corrupto.
El llamamiento del evangelio moderno está unido a una explicación totalmente inadecuada de lo que significa creer, eliminando los conceptos de arrepentimiento, borrando los elementos morales, eludiendo la obra de Dios en el corazón del pecador y haciendo opcional la entrega a Cristo como siervos.
FE SEGÚN LA PALABRA DE DIOS
Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios;  no por obras,  para que nadie se gloríe”.
vision-fe2El proceso completo de gracia, fe y salvación son un don sobrenatural de Dios. La fe no es producida por voluntad humana sino un don de Dios, otorgado en su plena soberanía. Esta fe concedida por Dios no es transitoria ni impotente, por el contrario, tiene una cualidad que garantiza su perseverancia hasta el fin.
La fe que Dios otorga comprende tanto el deseo como la capacidad de obedecer a su voluntad, es decir, incluye obediencia. El creyente auténtico obedece. Dado que todos retenemos los vestigios de la carne pecaminosa, nadie obedece de forma perfecta, pero el deseo de hacer la voluntad de Dios está siempre presente en los creyentes verdaderos. La fe no está completa a menos que produzca el deseo de obedecer. Un concepto de fe que excluya la obediencia corrompe el mensaje de salvación.
Tito 1:15-16  “Todas las cosas son puras para los puros,  mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro;  pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios,  pero con los hechos lo niegan,  siendo abominables y rebeldes,  reprobados en cuanto a toda buena obra”.
Para Pablo la desobediencia de ellos era prueba de su incredulidad. Sus actos negaban a Dios con voz más fuerte que la de las palabras con que le proclamaban. La verdadera fe siempre incorpora las buenas obras. Los reformadores solían afirmar: “la fe sola trae salvación, pero la fe que trae salvación nunca está sola”.
Hebreos 11:8  ”Por la fe Abraham,  siendo llamado,  obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia;  y salió sin saber a dónde iba”.
El gran tratado de la fe en Hebreos 11, presenta la obediencia y la fe como inseparables. Por la fe Abraham obedeció, pero no sólo él, sino cada uno de los citados allí.
FE CÓMO JESÚS LA PRESENTÓ
Las bienaventuranzas (Mateo 5: 3-12) son la descripción de Jesús de le fe genuina, pues revelan el carácter del creyente verdadero. Empieza en humildad y fructifica en obediencia que es más que externa, es una obediencia que nace del corazón.
Juan 6:44  “Ninguno puede venir a mí,  si el Padre que me envió no le trajere;  y yo le resucitaré en el día postrero”.
La salvación es imposible por medios humanos; no tenemos recursos redentores propios. Somos incluso incapaces de creer sin que Dios nos capacite. Tampoco podemos crear fe por nuestra voluntad humana. Pero Dios en su gracia nos da la fe, y con ella nos da la gracia que necesitamos para obedecerle y vivir rectamente.  
2 Pedro 1:3  “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder,  mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”
La fe obedece. La incredulidad se rebela. El fruto de la propia vida manifiesta si el individuo es un creyente o un incrédulo. No hay término medio.
Que el Señor examine nuestra vida para ver si estamos creciendo en fe y obediencia; no es sólo saber y afirmar hechos bíblicos, sino vivir conforme ellos.
Hebreos 10:36-39  “porque os es necesaria la paciencia,  para que habiendo hecho la voluntad de Dios,  obtengáis la promesa.  Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá,  y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere,  no agradará a mi alma.   Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición,  sino de los que tienen fe para preservación del alma”.

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Sal 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

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