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martes, 11 de mayo de 2010

El peligro de apartarse de Jesús




Llegó a Capernaúm y, cuando estuvo en casa, les preguntó: "¿Qué discutíais entre vosotros por el camino ?" Pero ellos callaron, porque por el camino habían discutido entre sí sobre quién había de ser el mayor. S. Marcos 9:33, 34.

Los discípulos eran víctimas del pecado del orgullo. No querían practicarlo. Deseaban ser victoriosos. Al andar con Jesús descubrieron el camino hacia la victoria: permanecer en constante comunión con él. Al lado de Jesús es imposible practicar el pecado. "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", dice Pablo en Filipenses 4:13. "No existe comunión entre la justicia y la injusticia", añade al escribir a los corintios (ver 2 Corintios 6:14).

Los discípulos habían aprendido por experiencia propia esta gran verdad. Pero a veces, el pecado era tan atractivo, tan brillante, tan interesante, que se sentían ofuscados por el brillo de la tentación. Ahí comenzaba la gran lucha. No era posible pecar al lado de Jesús. Antes de caer en la tentación era precise apartarse de Cristo, y en esa ocasión ellos fracasaron.

Jesús vio que se iban quedando detrás de él y conversaban animadamente entre sí. Cuando llegaron a Capernaúm, ya en casa, Jesús les preguntó: "¿Qué discutían entre ustedes por el camino? ¿Por qué se quedaron atrás? ¿Sobre qué asunto de tanto interés hablaban y no querían que yo oyese?" Y la Biblia dice que ellos se quedaron callados, porque en el camino habían practicado el pecado del orgullo.

El texto de esta mañana confirma la gran verdad de que nuestra única seguridad es Cristo. Esos pobres discípulos no querían lastimar el corazón de su maestro. Se quedaron atrás, esperando que él no viese el pecado que estaban practicando.

Si permanecemos cerca de Jesús saldremos victoriosos cada vez que enfrentemos la tentación. Quedándonos con él, él en nosotros, por medio de su Santo Espíritu, santificará nuestra voluntad y nos llevará a la victoria.

No fue fácil para los discípulos aprender la gran lección de permanecer con Jesús en una vida de comunión constante. María Magdalena aprendió el secreto de estar siempre a los pies de Jesús. Pedro necesitó tiempo para aprender el camino de la humildad, pero un día murió crucificado cabeza abajo.

La comunión con Cristo nos llevará finalmente a la victoria. Tenemos que insistir, sin desanimarnos.

Hoy será un día victorioso para ti si, a lo largo del día, vives en comunión con Cristo. Haz de él tu amigo. Tómale de su poderosa mano. "Sin mí, nada podéis hacer", dijo Jesús.

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Sal 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

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