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jueves, 9 de julio de 2009

Depresión


La depresión se ha convertido en la enfermedad más común del ser humano en el presente siglo. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH), cada año, el 9.5% de la población estadounidense (aproximadamente 18.8 millones de adultos) padece de enfermedades depresivas. La depresión afecta el cerebro, y trasciende al ánimo, la conducta y la forma de pensar. Es algo que va más allá de sentirse triste, pues afecta la autoestima y la forma de apreciar lo que nos rodea. En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación, y no solo destruye la vida de la persona que la padece, sino también la de su familia.

En la mujer, por causas hormonales, se consideraban casi normales sus estados depresivos, pero ahora no solo es un trastorno menstrual u hormonal femenino, sino que afecta también al hombre, al viejo y en las últimas décadas también a los niños. La depresión en la mujer, se da casi el doble que en el hombre, sin embargo, la tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer. Se ha demostrado que el trabajo, el alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más comúnmente que en la mujer. Estados frecuentes de ira e irritabilidad, o cambios repentinos de alegría a llanto, estados constantes de ansiedad, pensamientos de muerte o suicidio, así como intentos de suicidio son solo síntomas de ese estado mortuorio de desesperanza y pesimismo.

Existen ciertos medicamentos y psicoterapias que combaten y parecen eficaces para la depresión, sin embargo, solo alivian, pero no curan. El tiempo ha probado que los avances tecnológicos han ayudado a la ciencia, pero no al ser humano ni a sus miserias. Es notorio y aún más contradictorio que en la era de la comunicación el hombre se sienta más triste y más solo. Tampoco las posesiones materiales han logrado satisfacerle, sino sólo probar el inmenso vacío que el ser humano lleva en su interior y que nada terrenal puede llenar. La quimérica búsqueda de la felicidad, los estereotipos sociales, las injusticias, el mal que se ha multiplicado, la maldad de los padres contra los hijos y de los hijos contra los padres, la falta de integridad, la lascivia, y la corrupción en todos los órdenes, solo deja un deseo en aquel que no conoce a Dios ni a la salvación que hay en su Hijo Jesucristo: la muerte.

Queda claro, entonces, que la depresión no viene de Dios, porque de Él mana la vida. La tristeza del mundo produce muerte, pero hay una tristeza generada por Dios, para enmendar nuestro corazón, para hacernos sobrios, para producir arrepentimiento para salvación. El creyente también padece estados de melancolías, tristeza y dolor, pero la palabra de Dios nos da la solución: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Santiago 5:13). El Señor oye la oración y lo ha prometido, ya que dijo: “Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré” (Salmos 91:15-16). ¡Hay sanidad en Dios para nuestras heridas, hay bálsamo que cura, ungüento y perfume que alegra nuestro corazón! Consuélate en Dios.


Eclesiastés 7:3
“Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón”

2 Corintios 7:10
“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”

Proverbios 10:22
“La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella”

Hebreos 12:11
“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”

1 Pedro 1:6-9
"... aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas"

Juan 16:20
“De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo”

Apocalipsis 7:17
“… porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”

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Sal 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

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